31 de mayo de 2017

¿Qué es el sexting?

Autora: Carmen Andrey Martín, abogada
Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla





El uso de internet y las redes sociales se consolida a pasos agigantados, sobre todo entre los adolescentes. Muchas voces alertan a los padres sobre la necesidad de educar a los hijos en un uso responsable de las nuevas tecnologías, a fin de evitar peligros y situaciones desagradables o que entrañen riesgos para su intimidad, imagen o dignidad como personas. 

Con los smartphones es muy fácil y rápido tanto hacer fotos y vídeos como compartirlos al momento en redes sociales. Es una práctica más que habitual, no sólo entre adolescentes sino también entre adultos. Enviar fotos y compartirlas con nuestros contactos no es una conducta reprobable jurídicamente hablando, siempre que se haga voluntariamente y no se vean afectados derechos de terceros. Lo que sí está tipificado como delito es la difusión sin el consentimiento del afectado. Es más, es posible que las imágenes se hayan tomado con su consentimiento, pero aun así hablaremos de delito si ese consentimiento no está presente a la hora de difundir la imagen en cuestión. 

Precisamente en relación a lo anterior, la reforma del Código Penal de 2015 trajo consigo la regulación de una nueva figura: el sexting. Consiste en la difusión o cesión a terceros de imágenes de contenido erótico o pornográfico, que se hubieran obtenido con el consentimiento del interesado, pero no haya dado su autorización para difundirlas, siempre que las mismas menoscaben gravemente la imagen o intimidad de esa persona. 

Las penas previstas para este delito en el Código Penal son las siguientes:
  • Prisión de 3 meses a 1 año o 
  • Multa de 6 a 12 meses. 

Suponen una agravación de la pena y, como tal, se impondrá en su mitad superior, los siguientes casos:
  • Cuando la víctima sea menor de edad 
  • Cuando la difusión tenga una finalidad lucrativa 
  • Cuando la persona que difunde las imágenes sea o haya sido cónyuge o pareja sentimental del afectado 

A pesar de que estas conductas están reguladas y se castigan penalmente dando respuesta a la realidad social actual, lo más importante sigue siendo la educación y la prevención: hacer entender a los adolescentes los riesgos que conlleva el hacerse fotos de tipo “comprometidas” para nuestra imagen o intimidad; lo fácil que es “perder el rastro” al destino o uso indebido que puede hacerse de las imágenes, con el consecuente daño a nuestra autoestima o reputación y las repercusiones negativas en el desarrollo de la personalidad, problemas psicológicos o de exclusión social. 

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