15 de junio de 2016

El caso Albelda y la génesis de un estilo

Autor: David Varea Fernández

El fútbol está plagado de paradojas, anécdotas, curiosidades y también casualidades que darían para llenar las hojas de varios libros. A propósito de la Copa de Europa de Naciones que desde el pasado viernes se está celebrando en Francia, he querido recordar una de ellas por estar íntimamente relacionada con el incontestable dominio que la Selección Española ha ejercido desde la fase final de la Euro 2008 celebrada en Austria y Suiza hasta la disputada en 2012 en tierras de Polonia y Ucrania, pasando por el inolvidable éxito en la Copa del Mundo de 2010 en Sudáfrica que se celebró en el intervalo de ambos torneos continentales. Esa relación no podría decirse que fuese ciertamente directa pero sí coyuntural como veremos ahora. Estoy hablando de la circunstancial ausencia del por entonces futbolista del Valencia CF David Albelda de la lista definitiva de jugadores convocados a la cita de 2008 elaborada por el recordado Luis Aragonés y lo que ello supuso para el estilo futbolístico del combinado nacional. Pero, pongámonos en antecedentes.

Vicente Albelda, en 2012
Al inicio de la temporada 2007-2008, David Albelda figuraba como titular indiscutible de su equipo, siendo además su capitán y emblema, al tiempo que era una de las piezas clave de la selección de Luis Aragonés, así como uno de los fijos en sus alineaciones. El centrocampista valenciano había participado ya en el Mundial de Corea-Japón en 2002 (con Camacho como seleccionador), la Eurocopa de 2004 en Portugal (Iñaki Sáez como técnico) y en el Mundial de Alemania 2006 ya con Luis en el banquillo español. Tras un nefasto comienzo de fase clasificatoria con derrotas consecutivas ante Irlanda del Norte y Suecia, España se sobrepuso y enderezó su camino hacia la Euro con cuatro victorias consecutivas, aunque un empate en Reikiavik ante Islandia el 8 de septiembre volvió a sembrar dudas. Cuatro días después se salvaron los muebles ante Letonia en Oviedo, dejando la clasificación para el decisivo partido ante Dinamarca en octubre y el posterior ante Suecia en Madrid en noviembre.

 Al mismo tiempo e iniciado el nuevo ejercicio, el Valencia era dirigido por Quique Sánchez Flores y presidido por Juan Soler. Entretanto llegó el determinante duelo ante los daneses en Aarhus donde Aragonés se vio  ante la problemática de cómo armar el juego ofensivo español ante las ausencias de David Villa y Torres. Fue aquel 13 de octubre cuando Luis dio con la clave y decidió rodear al atacante españolista Tamudo de centrocampistas técnicos y habilidosos a la par que de baja estatura (por vez primera jugaron juntos Xavi, Iniesta y Fàbregas además de Joaquín). Aquel día nació el nuevo estilo de España con una exhibición memorable que marcaba el camino a seguir en los años posteriores, desterrando paulatinamente los complejos de una selección que hasta entonces carecía de un patrón de juego y una seña de identidad propios, aferrándose en demasiadas ocasiones a la épica o la histórica garra que tan pocos éxitos le habían otorgado en el panorama internacional. 

Albelda, al igual que en los partidos anteriores, había participado en el encuentro como titular. Días después, en la 9ª jornada de liga, el entrenador del Valencia es relevado en el cargo por el neerlandés Ronald Koeman. El 17 de noviembre España vuelve a realizar un fútbol brillante y ofensivo para derrotar a Suecia sellando su clasificación para el torneo continental. Apenas un mes después, David Albelda es apartado de su equipo junto a sus compañeros Cañizares y Angulo, privándole asimismo de la capitanía de la plantilla. Ante tal situación, en enero el jugador decidió demandar a su club alegando que la entidad le impedía ejercitar su profesión. Un mes después el juez desestimó la causa dando la razón a la sociedad ché. Albelda no volvería a jugar en toda la temporada y en esa situación Luis Aragonés dejó de convocarle, perdiendo así su plaza en la convocatoria final para la Euro. El 6 de febrero de 2008 el futbolista disputaría su último partido con España en un amistoso ante Francia disputado en Málaga tras dos meses sin jugar con su equipo. No volvería a ser convocado por el seleccionador. Su lugar en el campo fue ocupado por el hispano-brasileño Marcos Senna, leyenda del Villarreal, de corte similar al valencianista pero de mayor calidad técnica, visión de juego, pase y disparo, lo que ayudó a cimentar el nuevo estilo del combinado nacional que tan admirado e imitado ha venido siendo desde aquel entonces, llegando a ser considerado uno de los más influyentes de la historia del fútbol.

Afirmar que la ausencia de Albelda por los motivos que he expuesto y recordado con la consiguiente presencia de Senna resultó providencial sería tal vez injusto. Empero, como la mayoría de analistas, expertos y estudiosos han aseverado, aquella concatenación de casualidades significaron un punto de inflexión, un movimiento de fichas que a la postre resultaron claves para la consecución de ese ciclo exitoso de nuestra Selección.

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Imagen inicial: De Víctor Gutiérrez Navarro - Flickr: Valencia CF - Español 

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