25 de mayo de 2016

Coaching. Depende de ti

Autora: Virginia García Galindo, Coach educativo
Maestra de primaria en C.E.I.P. Clara Campoamor 
(Alhaurín de la Torre)





Decía Henry Ford aquello de “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto” otorgando todo el protagonismo en su vida al individuo que la vive; que en este caso puedo ser yo o bien podrías ser tú y así realizar un ejercicio en primera persona.

Y es, precisamente, de ese papel protagonista, del que vamos a hablar. Cierto es que en los últimos años nos han hecho poner el foco en el desarrollo personal, en la importancia que tiene la adecuada gestión de nuestras emociones en nuestras vidas y en un manido “tú puedes conseguirlo si te lo propones” que nos hace llegar al agotamiento y nos regresa al mismo lugar del que, precisamente, queremos huir.

Y, aquí es, dónde desde mi experiencia personal y profesional, hace su aparición estelar el coaching. Me gustaría poder librarlo de prejuicios y poder así entenderlo desde una mente de principiante, necesaria para poder seguir observando el mundo cuando ya somos adultos y continuar aprendiendo. El coaching tiene sus orígenes en la mayéutica socrática que consistía en llegar al conocimiento a través del cuestionamiento, asumiendo la idea de que la “verdad” se encuentra en el interior del individuo y es propia a uno mismo.

El coaching (…) es una manera de gestionar, de tratar a las personas, de pensar, de ser y estar.”(Whitmore,2009). Y una poderosa herramienta para gestionarnos a nosotros mismos: gran asignatura pendiente de nuestras vidas. El autoconocimiento es el punto de partida para comenzar ese cambio que tanto anhelamos. ¿Quién no quiere cambiar algo en sus vidas?¿Quién no tiene guardado algún sueño sin cumplir? Gracias a los procesos de coaching personal o profesional, las personas o las empresas, sociedades, etc.; inician una búsqueda ajustada de qué es lo que realmente necesitan, una definición de objetivos alcanzables y una responsabilidad consciente de que sólo su acción y compromiso les llevará al éxito.

Rige, en los procesos de coaching, un principio normalizador. Tanto si es un proceso llevado a cabo en una gran multinacional con miles de empleados como si es un proceso personal motivado por una crisis familiar nos encontramos que todo está condicionado a la gestión correcta de nuestras emociones a nivel intra e interpersonal, y subrayo la palabra gestión y subrayo la palabra emociones. Parémonos a pensar, ¿con qué material trabajo? Material humano y soy, además, la pieza más importante de esa maquinaria.

Por lo tanto, es sencillo pensar que la formación en inteligencia emocional se hace indispensable en nuestra labor profesional. Por lo tanto, es lógico pensar que a través del coaching consiga objetivos que hasta hace poco eran, según mi lenguaje interior limitante, inalcanzables.

Cambiar es posible y requiere un compromiso real. El coaching te ayuda a crear esa estructura sobre la que ver crecer esas ideas, esos objetivos que tienes en la carpeta archivados esperando ese “algún día”. En palabras de Antonio Machado “Hoy es siempre todavía”; así que hoy puedes comenzar a generar ese cambio, todavía puedes generar nuevas posibilidades en tu vida.

Y, ahora, contéstate a estas preguntas:
  • ¿Cómo te gustaría verte dentro de unos años?
  • ¿qué está haciendo para conseguirlo?
  • ¿qué podrías hacer que no hayas hecho hasta ahora y que dependa de ti para conseguir tu objetivo?
  • ¿qué es lo peor que podría pasar si lo intentaras?
  • Entonces, ¿a qué estás esperando?

Así que era tan sencillo como que tú, exclusivamente tú, eres el protagonista de tu vida, de lo que te sucede y de lo que no sucede nunca, de tus excusas y de tus compromisos, de tus logros y tus “resultados mejorables”. Aquél que crea sus propias realidades o se acomoda a ellas. Por eso, tanto si crees que puedes como si no, estarás en lo cierto y tanto si consideras útil el coaching como si no, seguirás estando en lo cierto.


Foto inicial: pexels

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