10 de febrero de 2016

Tópicos sobre abogados en la ficción vs la realidad

Autora: Elena Mariscal Valero,  abogada

Imagen de Ally Mc Beal
A casi cualquier persona ajena a la profesión a la que se le pregunte por la imagen que tiene de lo que es o lo que hace un abogado, nos responderá con una serie de pensamientos que nos parecerán cargados de prejuicios y tópicos a los que nos dedicamos al Derecho. Muchos de los que respondan es muy posible que nunca hayan tenido contacto directo con un abogado y que la imagen que tengan venga dada por el cine y la televisión, e incluso aquellos que sí han tratado profesionalmente con abogados, en muchos ocasiones proyectan en ellos esa imagen preconcebida.

En el cine y también en la televisión, observamos situaciones con las que los abogados podemos sentirnos identificados, y otras que nos parecen pura fantasía.

Recientemente, viendo la última película de Steven Spielberg, que aún sigue en los cines, (“El puente de los espías”) el personaje del hijo del abogado defensor interpretado por Tom Hanks, recriminaba a su padre por ser capaz de defender a un hombre que era un espía. Este es un aspecto que resulta habitual, en casi toda película o serie de abogados que se precie, siempre hay quien recrimina al abogado por defender a un asesino, terrorista o cualquier tipo de criminal, tratando de poner al mismo nivel moral al criminal que al abogado que lo defiende, y esta recriminación recurrente no puede ser más ajustada a la realidad.

A muchos de los que leáis este post os habrán preguntado “¿Cómo puedes defender a alguien que sabes que es culpable?”. Es en ese momento cuando, dependiendo de nuestro humor en ese momento y de cómo nos caiga nuestro interlocutor, nos explayaremos más o menos explicándole nociones básicas de derechos fundamentales y la importancia del derecho de defensa.

De esta equiparación entre el delincuente y el abogado que lo defiende viene esa estampa de persona sin escrúpulos, fría y calculadora que tratan de vender en algunas series y películas. Esto se aprecia especialmente en aquellas en las que los protagonistas son los policías, como “The Closer”, “Major Crimes” “Castle” o cualquiera de la franquicia “CSI”. Se trata de series en las que los policías son listísimos, mientras que los abogados estamos relegados a dos tipo de representaciones: o somos muy tontos y nos dejamos engañar por los listísimos policías, o si por el contrario nos toca el papel de “listo” somos malísimas personas que carecen de cualquier tipo de catadura moral, no en vano en casi todas esas series en algún episodio hay un abogado que acaba siendo cómplice del criminal.

Mención aparte merece la abogada Patty Hewes de “Daños y perjuicios” (Damages) que empieza la serie pareciendo una abogada solvente y muy inteligente, y termina siendo algo así como la personificación del demonio.

Otra cuestión a analizar es el perfil de la mujer abogada. Hay series en las que se ofrece la imagen de abogada seria, inteligente y profesional, serían Alicia Florrick o Diane Lockhart en “The Good Wife”, Ellenor Frutt y Lindsay Dole en “El Abogado”, Ellen Parsons en “Daños y Perjuicios” o la británica Martha Costello en “Silk”. Compaginan su vida personal (a trancas y barrancas a veces) con una casi excelencia profesional.

En contraposición, la ficción nos ha brindado en otras ocasiones retratos de abogadas más frívolas, neuróticas o que se dedican a poner morritos y jugar a la ingenuidad cuando interrogan a testigos o se dirigen a su Señoría. El prototipo de esta abogada sería la minifaldera Ally Mcbeal, en su descargo podríamos decir que los abogados hombres de su bufete no quedaban mucho mejor parados en cuanto a profesionalidad, pero en series como “The Good wife” también han jugado en ocasiones con un perfil similar. La abogada Nancy Crozier (interpretada por la actriz Mamie Gummer, conocida por ser hija de Meryl Streep) es un personaje secundario recurrente en cada temporada que juega las bazas de la zalamería o ingenuidad en la sala de vistas. Dicha imagen, bajo mi punto de vista no es extrapolable al día a día de los Juzgados, entiendo que entre otras cosas, porque la situación de respeto y formalidad que tenemos en los tribunales españoles no es comparable al “teatrillo” que parecen deben hacer en los tribunales americanos delante del jurado de turno, pero claro que sabré yo, que de la justicia americana tengo la imagen de lo que veo en televisión.

Por citar un último tópico de los abogados, me gustaría señalar que todo el mundo piensa que somos ricos, tenemos varias propiedades, vehículos de lujo, y cobramos demasiado por el trabajo que hacemos, algunos compañeros afortunados habrá así, pero desde luego en el momento actual, no es la tónica general en los despachos de abogados. Haciendo memoria, creo que solamente en la serie “El Abogado” se hacía mención a algo tan prosaico pero tan importante para nosotros como es conseguir que el cliente te pague y las dificultades que entraña en ocasiones. En otras series, cuando hablan de problemas económicos se quejan de haber facturado 20 millones de dólares, dos millones menos que el año anterior.

Y vosotros, compañeros, ¿qué otros tópicos añadiríais?

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Imagen inicial: imdb

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