30 de septiembre de 2015

Matrimonios forzados en el nuevo Código Penal

Autora: Isabel Fernández-Olmo
Fiscal delegada de Menores en Málaga



Por fin nuestro Código Penal, en su última reforma L.O. 1/2015 de 30 marzo, tipifica el nuevo delito de “Matrimonio forzado”, como una figura delictiva independiente: art. 172 bis, aunque encuadrada como una modalidad de coacción, en el Cap. III del Título VI “Delitos contra la libertad”. No debe confundirse este concepto con el de Matrimonio concertado (en el que interviene un tercero, que son los que organizan el matrimonio, pero la decisión última corresponde a la pareja) ni con el de Matrimonio de conveniencia (cuya finalidad no es contraer matrimonio, sino lograr otros beneficios: obtención de nacionalidad, residencia,...). Por su parte el matrimonio por el rito gitano, existente en España desde hace más de 500 años, no entra de lleno en esta categoría, ya que los “cónyuges” conforme a nuestro ordenamiento siguen teniendo la condición legal de “solteros”, al no producirse efectos civiles.

Hay que señalar que este nuevo delito aunque no nos era totalmente ajeno, sí que afecta en gran medida a nuestra población extranjera.

Ha sido la presión de los textos internacionales (especialmente las Declaraciones y Tratados de Naciones Unidas, especialmente la “Convención de 10 de diciembre de 1962, de la ONU, sobre el consentimiento para el matrimonio, edad mínima para contraer matrimonio y registro de los mismos”, hecho en Nueva York.), la que han permitido el establecimiento de una regulación de esta modalidad delictiva, que afecta especialmente al colectivo femenino, sobre todo menores de edad, con los graves problemas que ello les acarrea: embarazos tempranos, absentismo escolar, aislamiento social...Se dan más matrimonios forzados en los que uno de los cónyuges es menor de edad, que entre mayores de edad.

No es un delito alarmante, en cuanto a estadística se refiere, aunque establecer un cálculo aproximado resulta imposible al tratarse de un tema tabú y secreto. Esta conducta delictiva puede ser estudiada desde distintas perspectivas: violencia de género, trata de personas, protección de menores, agresiones sexuales...

Nuestro Código Civil dice que no pueden contraer matrimonio los menores de edad no emancipados en el art. 46, 1, y conforme al mismo se entiende que solo podrán casarse los menores a partir de los 16 años siempre y cuando se hayan emancipado previa y legalmente, art. 314, 2, 316 y 317. Ya no existe la dispensa de edad judicial (a partir de los 14 años) del art. 48. La nueva reforma penal 1/2015, por su parte, eleva la edad del consentimiento sexual igualmente a los 16 años.

Podemos definir el matrimonio forzado “como el matrimonio celebrado sin el consentimiento de las personas afectadas, o al menos sin el consentimiento libre y pleno de uno de los contrayentes”

En la actualidad, el matrimonio forzado se contempla en una doble modalidad:

Matrimonio forzado: Que lo contempla como un comportamiento coactivo, y por tanto lo tipifica como un supuesto de coacciones, art. 172 bis.
  • Sujeto activo y pasivo de este delito, dada su redacción, puede ser tanto el hombre como la mujer, sin embargo en la gran mayoría de las ocasiones el sujeto pasivo es una mujer. 
  • Es necesario que concurra como requisitos: La existencia de intimidación grave y violencia. Y castiga con la misma penalidad a quien utilice estos medios coactivos para forzar a otro a abandonar el territorio nacional o a no regresar al mismo, con esta misma finalidad de obligarle a contraer matrimonio. 
  • Incluye una agravación, cuando la víctima sea un menor de edad.
Explotación de personas: Al considerarse como una conducta que puede dar lugar a explotación, tanto sexual, como de trabajo forzado, exclavitud,... En nuestro Código Penal tras la mencionada reforma se recoge dentro de la definición de trata de seres humanos el matrimonio forzado, art. 177, 1 bis e)

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Imagen inicial: Amnistía Internacional

23 de septiembre de 2015

Entrevistando a... Mara Monreal, Secretaria de la Confederación Española de Abogados Jóvenes


Mara Monreal es una joven sorprendente. Con tan solo 28 años y 5 años de ejercicio, es una abogada totalmente comprometida con su profesión. Desde el Grupo de Abogados Jóvenes de Málaga como su Presidenta primero y ahora desde la CEAJ como su Secretaria, cree firmemente en la necesidad de implicarse y luchar por la abogacía, por la formación de los más jóvenes y en definitiva, por un futuro más prometedor. Hemos querido conocerla más a fondo y que nos cuente en primera persona su experiencia al frente de ambas organizaciones.

Mara, háblanos de tu trayectoria como abogada.
Empecé a ejercer en el despacho de mi padre y un compañero, Amable, ambos mis padrinos. Mi padre no se dedica al penal, yo en cambio soy exclusivamente penalista. Llevo algunas cosas civiles y contencioso-administrativas, pero lo mínimo. La verdad es que he tenido mucha suerte porque gracias a  mi padre y a Amable, he aprendido muchísimo. En el Máster de Abogacía tuve además la fortuna de conocer a Picornell, que también me ha apoyado siempre y me ha enseñado casi todo lo que sé de Derecho Penal. Así fui creciendo en el Derecho Penal, que era lo que más me gustaba y estoy muy feliz de poder ejercer en la rama que yo quería.  Actualmente colaboro con algunos despachos en Fuengirola, que me mandan sus asuntos penales. Y afortunadamente, gracias al apoyo de los compañeros, sobre todo el de mi padre, puedo dedicar tiempo a la política colegial.

¿Cómo empieza tu trayectoria en política colegial?
Desde niña me encanta la política. De hecho, antes de empezar la carrera dudaba entre Ciencias Políticas y Derecho. Pensé que estudiar Derecho me abría las mismas puertas y así me decanté por esta opción. Me afilié a un partido en cuanto cumplí los 18 años, si bien lo dejé porque no me gustó la experiencia. Cuando empecé a estudiar el Máster, empecé a introducirme en el Colegio. A los compañeros del Máster y a mí no nos gustaba cómo se estaba llevando el GAJ y nos planteamos presentarnos a las elecciones, cosa que hicimos y terminamos ganándolas. Me gusta mucho porque es una política muy centrada en la profesión. Cuando te dedicas a una política colegial, tienes muy claro lo que necesitas, las cosas por las que luchar están más claras. Todos en el grupo empezamos con los mismos intereses y con la misma energía y conseguimos darle un aire renovado al GAJ de Málaga del que nos sentimos muy orgullosos.

¿Qué te ha aportado estar en el GAJ?
Muchísimo. El Grupo de Abogados Jóvenes me ha dado grandes amigos y me ha llenado como persona. Nuestra profesión es en definitiva muy solitaria y estar en el GAJ me ha servido para aprender a trabajar en equipo. Además me ha aportado muchos contactos profesionales. No concibo haber empezado en la profesión sin el Grupo de Abogado Jóvenes. No es una retribución económica pero sí personal.

¿Qué dificultades has encontrado?
Cuando eres tan joven es más difícil hacerte oír, hacerte respetar. Todavía muchos me dicen "tienes cara de niña", algo que puede ser a veces una traba pero otras es una ventaja. Por otro lado, la dificultad de compaginar ejercicio y política. El tiempo es siempre un handicap y si tienes pareja, mucho más. Puedes estar en el despacho con unos escritos que vencen ya y a la vez estar bajo presión porque al día siguiente tienes que estar viajando a una reunión en Madrid. Además a mí aún me cuesta desconectar y los problemas de los demás los tengo presente 24 horas al día. Todo esto sumado a mi actividad en el GA,J donde aún intento ayudar todo lo posible a Alejandro, así como en la CEAJ, donde como Secretaria recibo por ejemplo todos los correos, no es sencillo.

¿Qué nivel de dedicación requieren tus compromisos actuales con la abogacía joven?
En el GAJ nos reunimos una vez al mes. Y en la CEAJ tenemos reuniones esporádicas y además cada dos semanas intentamos hacer una videoconferencia por Skype, porque cada uno es de una ciudad diferente. Trimestralmente tenemos las reuniones de todas las agrupaciones y luego están las reuniones de Comisiones del CGAE cada uno o dos meses.
En la CEAJ al ser representantes de todos los abogados jóvenes se nos trata como Colegio de Abogados. Por ello formamos también parte de las Comisiones del CGAE, trabajamos conjuntamente. Así, además de ser su Secretaria, estoy también en la Comisión de Formación y en la Comisión de Relaciones Internacionales del CGAE.

¿Cómo pasaste del GAJ de Málaga a la CEAJ?
Con el GAJ conseguimos posicionar a Málaga dentro de las agrupaciones más activas, aunque esté mal que yo lo diga. Todo el mundo empezó a reconocer el trabajo de Málaga y fuimos haciéndonos nuestro hueco poco a poco. Además, nos llevamos bien con todas las demás agrupaciones y estas buenas relaciones y la confianza en Málaga, provocaron que Cristina (la actual Presidenta, que es de Zaragoza y es una persona con una capacidad de trabajo sorprendente) me llamara para ser su Secretaria y dije que sí. Lo siguiente que venga, ya se irá viendo.

¿Qué han implicado las redes sociales para ti?
A mí me gusta la política y reivindicar cuando entiendo que hay que hacerlo y qué mejor manera de hacerlo que a través de las redes sociales. Si quiero hacer constar mi opinión respecto a la nueva ley de violencia de género, puedo hacerlo o bien en mi círculo de amigos (que ya está cansado de escucharme) o bien puedo mandar un tuit que es posible que nadie lea pero también es posible que por el contrario tenga una repercusión por medio de retuits. Para mí son una herramienta para reivindicar y para crear un poco de conciencia. Las redes además te permiten usar otro lenguaje, más cercano a las personas legas en Derecho.  Yo personamente no le dedico mucho tiempo a Twitter, solo tengo 392 seguidores y sigo a doscientos y pico. En realidad debo reconocerte que siempre he sido anti-tecnología, nunca me han gustado los ordenadores, pero al final te acostumbras y es una manera rápida y eficaz de comunicar.

¿Te afecta tu posición a la hora de expresarte públicamente en las redes sociales?
Yo intento ser yo siempre. En definitiva, no estoy escribiendo desde ninguna cuenta institucional. Diferente es si escribo desde la cuenta del GAJ; ahí sí tengo cuidado por ser lo más imparcial posible políticamente, intento ser lo más objetiva y neutral posible. Pero desde mi Twitter, yo hago lo que estimo pertinente: igual comparto algo sobre una ley, que retuiteo algo de la CEAJ, que le mando un tuit a mi pareja. Yo creo que algo que me han enseñado mis padres muy bien es que tengo que ser yo, que debo intentar ser feliz y luchar por lo que yo crea. Siempre va a haber opiniones.

¿Qué otros grupos de abogados jóvenes os han servido de guía al grupo de Málaga?
Siempre hemos intentado mejorar, y lo seguimos intentando a día de hoy. Hemos tenido la suerte de que nos hayan invitado a reuniones de otros grupos, como el de Alcalá de Henares o, por ejemplo, de la Federación Catalana de Abogados Jóvenes (JAC); ello te permite ver cómo trabajan y coger ideas que luego podamos aplicar en Málaga. En definitiva es echarle imaginación y también es cuestión de lógica: ¿qué necesita un abogado joven? Necesita formación, necesita visitar la prisión, etc. Las reuniones que tenemos cada tres meses sirven precisamente para compartir ideas. Hay muchas agrupaciones que están luchando ahora por conseguir la reducción de cuotas para sus agrupados porque, a diferencia de Málaga, la cuota colegial no varía según los años de ejercicio. Ahora mismo estoy precisamente elaborando un informe de la Secretaría de CEAJ sobre cuál es la situación a este respecto en los distintos Colegios de España. Y esto es gracias a reunirnos todos periódicamente.

¿Qué echas en falta en Málaga?
Lo que veo que falta sobre todo y lo que más pena me da, es la falta de movilización y reivindicación de los compañeros, que realmente no existe apenas. Por ejemplo, organizamos una manifestación para luchar por nuestros derechos o una lectura de un manifiesto y aparecemos diez. Empezaremos a lograr más cosas cuando nos movilicemos y pidamos más cosas. Si no pides, no te van a dar. Por ejemplo, hay partidos judiciales en los que hace falta una sala donde un abogado pueda reunirse con el defendido, porque si no estamos en los pasillos con todo el mundo. También falta más cercanía entre institución y muchísimos abogados que no se acercan al Colegio y no aprovechan lo que éste les ofrece. A los abogados jóvenes que están empezando, les hacen falta despachos por ejemplo. Pero ya te digo, hace falta movilización para hacer presión.

Volviendo al ejercicio, ¿qué es lo que más te gusta a ti de ser abogada?
Yo soy abogada penalista y me gusta llevar la defensa de la gente. Muchas veces me hacen la típica pregunta de cómo soy capaz de defender a alguien que está acusado de homicidio o de violación. En el fondo quiero pensar que todo el mundo tiene una parte buena, que todo el mundo merece una defensa y, particularmente, quiero pensar que existe realmente la reinserción.  Si a la gente se le trata como persona y se le da la oportunidad, tengo confianza en que se pueda reinsertar en la sociedad. Ojo, no estoy justificando que se cometa ningún tipo de delito. No lo justifico, ni lo comparto. Pero en el fondo son personas y muchas veces son víctimas de las circunstancias de su vida. No todo el mundo es tan fuerte para salir adelante en circunstancias adversas. Hay circunstancias que realmente superan la ficción en la vida real.

¿Te gustan los juzgados?
Sí, mucho. Me siento mucho más cómoda en Sala que redactando un escrito, estar hablando con el funcionario, tratar con los clientes, etc. Por eso lo que me gusta es el penal, porque implica tratar con las personas.

¿Cuáles son, en tu opinión, las características de un buen abogado?
Desde mi punto de vista hay varios tipos de abogados buenos: el abogado que es un máquina buscando jurisprudencia y manejando las leyes para redactar un escrito imbatible y luego está el abogado al que se le da bien tratar con las personas, atar cabos, que es rápido de mente y con gran habilidad de oratoria. Son perfiles complementarios y deberían trabajar juntos. Hay algunos abogados que lo tienen todo, pero veo difícil que un abogado cuente con esos dos grupos de cualidades a la vez.

Por último, ¿estás en el turno de oficio?
Sí, y lo estaré siempre. En definitiva, es la manera más directa que tenemos de aportar algo a la sociedad como personas que tenemos una determinada formación.

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16 de septiembre de 2015

Conciliación familiar y abogacía




Francisco Sánchez Jiménez
Abogado (y también padre)

Voy a empezar desmontando un estereotipo que en cierto sentido sigue subsistiendo, aunque por suerte cada vez menos: soy padre y en casa, soy yo quien se encarga de los niños.

Tengo dos de corta edad (5 y 3 años) y mi mujer posee y atiende ella sola una tienda con horario comercial. Léase, con cierre al público bastante tarde, a horas intempestivas en algunas épocas como verano o Semana Santa. Ello conlleva que a diario, no mas allá de las 18h tenga que estar en casa y aún así necesito alguna ayuda externa para días de reuniones tardías o imprevistos en el despacho.

¿Posible? Claro que sí ¿Difícil? Sin duda alguna.

Lo primero que me planteé cuando nacieron los niños y mi mujer abrió la tienda fue comprimir la jornada. Empezar antes la jornada, cerrar menos tiempo al medio día (o ni tan siquiera hacerlo) y salir más temprano del despacho. No fueron pocos los que, con toda su buena fe, me advirtieron: los clientes querrán verte después de su jornada laboral o en cualquier caso bien tarde. Y nos les faltaba razón. Sin embargo mi planteamiento, no exento de riesgos por supuesto, era: yo no le impongo al médico la hora a la que tengo que acudir a la consulta, no se me ocurre hacer lo propio con el dentista; ni tan siquiera puedo hacerlo cuando algún profesional tiene que venir a mi casa. ¿Por qué tanta sumisión a los clientes? Bueno, tampoco se trata de ser demagogo, vivimos de ellos y sin duda esto conlleva una cierta pleitesía, pero ¿hasta dónde? o mejor dicho, ¿hasta qué hora?

No es fácil empezar a decir que solo das citas de 16h a 18 h o incluso por la mañana o, peor aún, a la hora del almuerzo, pero en mi experiencia es algo que es factible conseguir si te lo propones. No he sentido, tengo que reconocer, excesivo rechazo en los clientes, aunque a veces me han insistido en retrasar una cita. Supongo, para qué negarlo, que habré perdido a alguno o que algún otro se lo haya pensado más de dos veces antes de seguir contando conmigo. No me he parado a hacer una comparativa, pero si así ha sido, no lo ha sido de una manera tan notable que me haga replantearme mi decisión. Curiosamente, a veces incluso ha sido algún compañero el que me ha achacado no poder reunirme a las 20h o pretender hacerlo tras el almuerzo.

La conciliación laboral y familiar está muy en boga en casa, l con su vida (y su horario). No animstido en retrasar una cita.o nas hasta las 21h o 22h de la noche.DFA; ni tan siquiúltimamente. La adecuación al horario Greenwich tal y como por situación geográfica nos correspondería, la reducción de horarios de apertura, la sensibilización de la sociedad al descartar los históricos roles según género, etc, son medidas que al parecer están sobre la mesa. No seré yo quien pretenda hacer campaña por ello, ni tampoco seré el que critique al que quiera continuar con las largas siestas y las jornadas hasta las 21h o 22h de la noche.  Cada cual con su vida (y su horario). Faltaría más. Pero no pretendo sonar engreído cuando digo que a los clientes también se les enseña. E igual a ellos les encantaría de disponer de mí a la hora que quieran, y durante mucho tiempo así fue, pero ahora, mis deberes (es decir, mis placeres que nos son otros que mis hijos) son los que me esclavizan.

¿Conclusión? Pues lo dicho: ¿Posible? Claro, ¿Difícil? También.


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9 de septiembre de 2015

Series de abogados: The good wife



Imagen promocional de The Good wife
Autora: Elena Mariscal Valero
Abogada
Si hay una serie de abogados que en los últimos años se ha colocado por encima de las demás, dentro del género es “The good wife”. No en vano ha estado presente todos los años en las nominaciones a los Emmys y Globos de Oro, con alguna que otra victoria. 

El éxito de esta serie radica en las historias, que cuentan con los giros habituales, (aunque alguno ha dejado con un disgusto importante a sus seguidores) y sobre todo se apoya en el carisma de sus personajes, abogados en su mayoría. Como este es un blog de abogados, vamos a centrarnos en ellos.

Alicia Florrick es la protagonista, empieza la serie como una abogada que se reengancha a la profesión tras abandonarla para criar a sus hijos, pero es buena, muy buena y pronto le coge el ritmo al trabajo. Transmite una imagen de abogada seria pero que sabe conectar con el cliente y hacer que éste se abra, y normalmente es gracias a esa comunicación, a ese conocimiento, que logra alcanzar el argumento definitivo que suele hacerle ganar los casos. Ella es la abogada brillante, pero modesta, con principios, y si bien apocada al comienzo de la serie, va ganando en seguridad y ambición conforme la misma progresa.

Como contrapunto a “Santa Alicia” tenemos a los “machos alfas” de la serie, Will Gardner, socio del bufete al que entra a trabajar Alicia y ex novio de la universidad de la misma, y Peter Florrick, el marido infiel, fiscal del distrito, ex fiscal y también gobernador. Aunque a éste último lo hemos visto poco en los tribunales como fiscal, ambos dan el perfil del abogado triunfador. que a veces van un poco de perdona vidas. Es decir, la humildad no es su fuerte, la ambición la tienen muy desarrollada y sí, son buenos en lo suyo, pero es que en esta serie ningún abogado es mediocre.

Siguiendo por el lado masculino, tenemos al personaje de Cary Agos, al que vemos formarse y crecer profesionalmente, empieza la serie como pasante y termina creando su propia firma junto con Alicia. Él encarna al joven profesional ambicioso, al que le bajan los humos de vez en cuando pero al que eso le sirve para crecer y madurar profesionalmente. Con Cary también se plantean cuestiones muy interesantes sobre la ética profesional, la confidencialidad abogado cliente, y la situación del abogado cuando tu cliente es responsable de una organización criminal y llevas tiempo asesorándolo.

Otro tipo de abogado es el del personaje de David Lee, abogado de familia que se las sabe todas y que ama el dinero sobre todas las cosas, por lo que siempre anda conspirando con los diferentes socios para dar golpes de estado dentro de la firma, a David mejor tenerlo de tu lado.

Todos los abogados son muy buenos, pero yo soy admiradora en especial de las abogadas, no sé si será por empatía de género. Así, junto a Alicia está Diane Lockhart, socia fundadora (Lockhart&Gardner); es la abogada madura, que lleva muchos años de ejercicio a sus espaldas, muy valorada por sus compañeros, pero luchando día a día por mantenerse en la cima. Con una ideología política muy marcada (es demócrata), de vez en cuando disfruta asumiendo casos en los que se defienden ideologías de izquierdas frente a actitudes muy conservadoras. 

Además de los abogados principales, la serie cuenta con dos abogados secundarios, que han mantenido su continuidad a lo largo de todas las temporadas. Se limitan a solo unos pocos episodios por cada una, pero son unos roba escenas naturales, uno es odioso y la otra es adorable. Él es Louis Canning (interpretado por Michael J. Fox) que encarna a ese abogado rastrero capaz de vender a su madre por ganar un juicio, que desconoce la palabra compañerismo y es capaz de cualquier tipo de malas artes. Además la enfermedad que sufre el personaje, es usada por él mismo frecuentemente para generar pena, compasión y empatía en los miembros del jurado o juez, y es que el Sr Canning es un manipulador nato, capaz de sacar de quicio incluso a la a veces sin sangre Alicia Florrick que ya lo tiene más que calado.

Por último está mi querida Elsbeth Tascioni, ella es esa abogada excéntrica hasta decir basta (cuando la conoces piensas que debería estar acudiendo a terapia en vez de a los juzgados). Su metodología es diferente, la manera en que la ideas acuden a su cabeza y la manera que tiene de hilarlas son fuera de lo común, pero es capaz de interpretar la ley de la manera más original y lograr excelentes resultados. Prueba de ello es que tanto Peter, como Alicia, como Will cuando han tenido problemas legales han acudido a  ella para que los represente, siempre con excelentes resultados. Este personaje viene a ser la versión femenina de “bizcochito” ese abogado excéntrico de Ally McBeal. Desde que ejerzo la profesión nunca me he cruzado con ningún compañero de estas características, pero casi seguro, que alguien habrá por ahí que se le asemeje.

Aunque evidentemente los abogados que dibuja la serie son bastantes arquetípicos, sí que pueden existir conductas que nos recuerden a algún compañero o incluso en las que nos veamos reflejados. Yo sólo sé que de mayor quiero ser como Alicia Florrick, ¿y vosotros? ¿Algún abogado de serie al que queráis pareceros? ¿O sois abogados fuera de serie?


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1 de septiembre de 2015

La Ley de jurisdicción voluntaria y su influencia en el proceso de separación y divorcio de mutuo acuerdo

Autor: Juan José Reyes Gallur, abogado
Coordinador de la Sección de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de Málaga
The moujik and family
La Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria contiene en el Título III los expedientes de jurisdicción voluntaria en materia de familia y dentro de ellos establece la posibilidad de hacerlo ante el Secretario judicial o ante el notario cuando existan hijos menores emancipados o éstos sean mayores de edad.
Cuando existan hijos menores no emancipados o con la capacidad modificada judicialmente que dependan de sus progenitores el procedimiento se tramitará como lo hacemos actualmente, siendo el juez el que dicte la sentencia. 

El artículo 87 del Código civil queda redactado tras la nueva ley del siguiente modo:
«Los cónyuges también podrán acordar su divorcio de mutuo acuerdo mediante la formulación de un convenio regulador ante el Secretario judicial o en escritura pública ante Notario, en la forma y con el contenido regulado en el artículo 82[1], debiendo concurrir los mismos requisitos y circunstancias exigidas en él..»
Tanto para la ratificación del convenio ante el Secretario judicial como para formalizar la escritura notarial del último domicilio común o el del domicilio o residencia habitual de cualquiera de los solicitantes, es necesario que los cónyuges no tuvieren hijos menores no emancipados o con la capacidad modificada judicialmente que dependan de ellos.

En ambos casos, los cónyuges deberán estar asistidos en el otorgamiento de la escritura pública de Letrado en ejercicio, que entiendo deberá constar en la propia escritura al objeto de acreditar su presencia y asesoramiento. (Incluso de oficio, pues permite su designación conforme a la Ley de asistencia jurídica gratuita)

Como novedad se introduce que “los hijos mayores o menores emancipados deberán otorgar el consentimiento ante el Secretario judicial o Notario respecto de las medidas que les afecten por carecer de ingresos propios y convivir en el domicilio familiar.” Al igual que con los letrados, los hijos mayores deberán ratificar la escritura notarial, la duda es quién les asesora, si han de llevar letrado o si basta una mera notificación de la misma. Veremos el juego que dará la práctica.

Si bien esta nueva “intervención de terceros” se reduce al proceso de mutuo acuerdo, lo cierto es que puede abrir la puerta a la necesidad de contar procesalmente con los hijos mayores o menores emancipados en aquellos procesos en los que, incluso cumpliendo los requisitos del artículo 93.2 del Código civil, se dilucide tanto el establecimiento como la supresión o modificación de los alimentos de tales hijos, máxime cuando la jurisprudencia de las Audiencias no es unánime.

Como siempre complicándonos los procesos judiciales.

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[1] El artículo 82 queda redactado del siguiente modo por la ley de jurisdicción voluntaria:

«1. Los cónyuges podrán acordar su separación de mutuo acuerdo transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio mediante la formulación de un convenio regulador ante el Secretario judicial o en escritura pública ante Notario, en el que, junto a la voluntad inequívoca de separarse, determinarán las medidas que hayan de regular los efectos derivados de la separación en los términos establecidos en el artículo 90. Los funcionarios diplomáticos o consulares, en ejercicio de las funciones notariales que tienen atribuidas, no podrán autorizar la escritura pública de separación.
Los cónyuges deberán intervenir en el otorgamiento de modo personal, sin perjuicio de que deban estar asistidos por Letrado en ejercicio, prestando su consentimiento ante el Secretario judicial o Notario. Igualmente los hijos mayores o menores emancipados deberán otorgar el consentimiento ante el Secretario judicial o Notario respecto de las medidas que les afecten por carecer de ingresos propios y convivir en el domicilio familiar. 

2. No será de aplicación lo dispuesto en este artículo cuando existan hijos menores no emancipados o con la capacidad modificada judicialmente que dependan de sus progenitores.»


Imagen inicial: wikicommons