24 de julio de 2015

Los vinos de Málaga: denominación de origen "Sierras de Málaga" (I)

Autor: Rafael Arboledas Bermúdez
Abogado


Que los vinos de Málaga son conocidos desde antaño es una obviedad: desde el establecimiento de fenicios –siglo VIII a.c.- y griegos –s. VI a.c.- en nuestras tierras y más intensamente en época romana –en Acinipo-Ronda-, se ha asociado a Málaga con el vino en la Antigüedad, época andalusí (vino “xarab al malaqui”), y en la Edad Moderna, con un enorme incremento en el S. XVII con destino prioritario a Gran Bretaña y Norte de Europa; hasta que el declive por, entre otros motivos, la competencia de los oportos y madeiras en el Reino Unido, y el toque de gracia de la filoxera a finales del s. XIX, los hicieron caer en un letargo que ha continuado hasta bien avanzado el s. XX.

Pero ese vino asociado tradicionalmente a Málaga era el dulce obtenido de la pasificación de las uvas moscatel y pedro ximenez con el valor añadido característico del arrope (vino cocido), dando lugar al muy especial “trasañejo” que lo diferenciaba de los demás vinos dulces de la Península. La evolución de los mercados y los gustos han determinado que ese vino sea hoy sólo una de las modalidades agrupadas bajo el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen “Málaga” –única Denominación de Origen de vino dulce español-, “Sierras de Málaga” y “Pasas de Málaga”.

En esta entrada vamos a centrarnos en la radical evolución en los Vinos de Málaga, para disfrute de los aficionados, al generalizarse la producción de caldos con variedades de uvas blancas que van más allá de las moscatel y pedro ximenez; y, desde los esfuerzos de pioneros como Friedrich Schatz en los ’80 y Alfonso de Hohenlohe en los ’90, en Ronda, también de caldos a partir de uvas tintas.

Dentro de la Denominación “Sierras de Málaga” el Reglamento del Consejo Regulador autoriza la utilización de variedades blancas como Pedro Ximénez, Moscatel de Alejandría, Chardonnay, Sauvignon Blanc, o, más “exóticas” por estos lares, Riesling, Gewürtztraminer e incluso Viognier; entre las tintas las Garnacha, Tempranillo, Graciano, Pinot Noir, Petit Verdot, Malbec, Monastrell, tintilla de Rota … Un mundo de variedades diversas que se producen en toda la provincia si bien, hay que decirlo, con distinto nivel de perfección.

Las áreas de producción se agrupan en Norte, Axarquía, Montes de Málaga, Manilva y la sub-zona de la Serranía de Ronda, siendo ésta última la que más se viene destacando por la producción de vinos tintos junto con la zona Axarquía y a la que dedicaremos la segunda parte del blog.

En un repaso no exhaustivo de bodegas destacadas que he tenido ocasión de disfrutar, comenzando por la Axarquía, suenan dos grandes nombres: 

Bodegas Jorge Ordóñez & Co., que, además de otras bodegas en distintas denominaciones, cuenta en esta zona con sus renombrados 
  • Botani (blanco seco, Moscatel de Alejandría), 
  • Botani Garnacha (tinto, Garnacha), 
  • Nº 2 Victoria (blanco dulce, Moscatel de Alejandría, conocido internacionalmente), 
  • o el Nº 4 Esencia (blanco naturalmente dulce, Moscatel de Alejandría, serie limitada con las más altas puntuaciones Parker, Peñín o El País). 
Y Compañía de Vinos Telmo Rodríguez que, junto a sus prestigiosos caldos en otras áreas, desarrolla aquí su proyecto para recuperar el “Mountain Wine” que no era vino de bodeguero pero que Telmo Rodríguez ha convertido en sofisticados blancos secos y dulces: 
  • Molino Real y MR (Moscatel), 
  • Mountain (blanco seco, Moscatel de Alejandría) 
  • o el preciado y escaso Old Mountain (Moscatel de Alejandría y otras, 515 botellas). 
También en la Axarquía Dimobe SL (Bodega A. Muñoz Cabrera) o la pequeña y exquisita Sedella Vinos, de Lauren Rosillo, cuyo vino Sedella 2012 (tinto, Romé y Garnacha) alcanzó 93 puntos Parker, máxima para un tinto andaluz, al igual que su segundo vino Laderas de Sedella que sólo se comercializa en Estados Unidos; la bodega, de diseño arquitectónico contemporáneo en un entorno privilegiado, ofrece catas.

En una próxima entrada continuaremos con un monográfico sobre la Serranía de Ronda, con tintos de enorme nivel en numerosas bodegas que están desarrollando un turismo enológico que atrae a viajeros interesados en esta rica cultura, aprovechando la cercanía de las poblaciones costeras.

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