9 de junio de 2015

Dos días, una noche: parábola de la solidaridad.

Sandra (Marion Cotillard) protagonista de Dos días, una noche
Jean-Pierre y Luc Dardenne (más conocidos como los hermanos Dardenne) son dos directores de cine belgas que han reinventado el cine social europeo. Así los presentaba Jesús Carlos Galán Parada, ponente en la última sesión del VII Ciclo de Cine y Derecho. Jesús Carlos Galán es Magistrado-juez del Juzgado de lo Social nº 3 de Burgos, y como suele ser habitual entre todos los participantes en el ciclo, un gran cinéfilo.La película que cerró esta edición  fue Dos días, una noche (Deux jours, une nuit , Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2014) elegida por el propio Jesús Carlos Galán. En esta entrada compartimos parte de su estupenda presentación en el Cine Albéniz.

El cine de los hermanos Dardenne ofrece un análisis del lado oscuro del Estado de bienestar europeo desde una perspectiva humanista. A diferencia de Ken Loach o Fernando León, no cae en el adoctrinamiento bienintencionado. Los Dardenne siempre plantean un problema moral, problema que se traslada al espectador. El espectador acompaña de esta forma al protagonista (técnicamente esta unión entre protagonista y espectador se traduce en el empleo de la cámara en mano). Se trata de un estilo naturalista, pero nunca improvisado. 

Dos días, una noche es la película más reciente de los Dardenne, que nuestro ponente sitúa en su etapa más luminosa y en la que la atención se centra no solo en el individuo, como venía siendo habitual, sino en el grupo concreto de trabajadores que rodean a Sandra, la protagonista, interpretada por Marion Cotillard. El trabajo de Marion Cotillard es fundamental para que conectemos con la historia. Su sorprendente naturalidad hace que nos impliquemos desde el primer momento en el dramático reto que tiene por delante el personaje. Algunas críticas señalaban incluso referencias a clásicos del cine como Solo ante el peligro (High Noon, Fred Zinneman, 1954 o 12 hombres sin piedad (12 angry man, Sidney Lumet, 1957) basándose en parte en la existencia de una cuenta atrás.

La película nos sitúa ante la realidad del despido. Refiriéndose al contexto de nuestro país, Jesús Carlos Galán reflexionó sobre la Ley 3/2012 de 6 de julio, de Medidas urgentes para la reforma laboral. En primer lugar mencionó la llamada de atención a los órganos de la jurisdicción social,  a los que a su entender se acusaba de "inmiscuirse". Este párrafo de la Exposición de Motivos nos aclara a que se refería:
(...) ha venido dando lugar a que los tribunales realizasen, en numerosas ocasiones, juicios de oportunidad relativos a la gestión de la empresa. Ahora queda claro que el control judicial de estos despidos debe ceñirse a una valoración sobre la concurrencia de unos hechos: las causas. Esta idea vale tanto para el control judicial de los despidos colectivos, cuanto para los despidos por causas objetivas ex artículo 52 c) del Estatuto de los Trabajadores.
Por tanto, en el ámbito del despido, la valoración de circunstancias personales queda fuera.
En época de crisis, los órganos de los distintos órdenes jurisdiccionales han mostrado una mayor sensibilidad con las condiciones personales de los ciudadanos. Jesús Carlos Galán lamentó expresamente el impacto de las tasas judiciales y las demoras en los señalamientos judiciales, aspecto este último que va en contra de los principios básicos del Derecho laboral. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha matizado la reforma laboral, manteniendo criterios tradicionales en cuanto a la razonabilidad del despido.

El debate se centró en discutir si estamos ante una crisis económica o una crisis del sistema empresarial. Francisco Fernández Zurita, coordinador del ciclo, apuntó que quizá asistimos al surgimiento de un nuevo modelo social, en el que una gestión eficaz de las empresas parece oponerse al mantenimiento de las condiciones tradicionales de los trabajadores. En este sentido, podemos concluir que la película cumplió su objetivo: presentarnos el dilema moral al que se enfrentan los personajes de la película, sin emitir ningún tipo de juicio, dejándonos la responsabilidad de decidir si apostamos por la solidaridad o el individualismo.

Gracias un año más a Francisco Fernández Zurita, Carlos Font Feliú y todo el equipo que colabora en la organización del Ciclo de Cine y Derecho, así como a los patrocinadores. ¡Nos vemos en el cine!

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Foto inicial: IMDB 

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