26 de junio de 2015

Claves a la hora de trabajar con Intérpretes Judiciales

Autora: Sarah Quijano Palomar
Traductora-Intérprete Jurado de Inglés-Español


Interprete Jurado
Ilustración de Sarah Quijano
¿Qué es un intérprete? ¿Dónde lo encuentro? ¿Cómo trabajo con este profesional?

La Costa del Sol cuenta con un amplio sector de su población extranjera, algunos datos mencionan que incluso supera el 20%. En el marco jurídico esto implica la realización de multitud de operaciones con la intervención de partes provenientes de distintos países, así como los consiguientes procedimientos judiciales en caso de litigio.

Los abogados por lo tanto necesitan de la intervención de un traductor-intérprete jurado con conocimientos jurídicos específicos a la hora de elaborar documentación o en ciertas partes de los procedimientos que gestionan.

En este artículo daremos algunas claves a la hora de seleccionar a dichos profesionales.

¿Traductor o intérprete? Ambas profesiones trabajan en la conversión de un mensaje de un idioma a otro, están íntimamente ligadas pero son distintas. El traductor trabaja por escrito y el intérprete lo hace de forma verbal. Existen traductores que también ofrecen servicio de interpretación pero no todos.

¿Jurado o jurídico? Tanto uno como otro son especialistas en terminología jurídico-económica. El traductor-intérprete jurado es aquel inscrito con el Ministerio de Asuntos Exteriores y que a la hora de traducir puede firmar y sellar documentación de forma oficial para presentar ante entidades oficiales o en procedimientos. El jurídico es aquel que cuenta con la especialidad de lenguaje jurídico pero no está inscrito en el listado del MAE.

En algunas fases del procedimiento, como por ejemplo declaraciones de testigos o de las partes, el letrado se encuentra con personas de distintas nacionalidades y en ese caso es cuando la figura del intérprete jurado o jurídico se convierte en fundamental. De hecho un intérprete es un mediador lingüístico. ¿Qué significa eso? Muchas personas hablan inglés de forma fluida, sin embargo, si me permiten una comparación, se puede poner una tirita en una herida pero eso no significa que esa persona sea enfermero. Un intérprete profesional es una persona independiente al servicio de la comunicación y que no emite juicios de valor.

Muchos profesionales de la interpretación suscribimos el código ético de APTIJ, de modo que en un momento dado si estando en sala nos solicita la otra parte nuestra asistencia, intervenimos bajo las más estricta condiciones de confidencialidad y profesionalidad.

¿Dónde puedo localizar un buen intérprete?

Caben varias posibilidades. Para asuntos penales la ley establece que el juzgado suministrará al intérprete. En este artículo no trataremos los casos de las adjudicatarias de los servicios de interpretación y traducción para los organismos oficiales, juzgados, etc. La prensa en diversas ocasiones ya se ha hecho eco de la polémica creada en relación a empresas intermediarias a cargo del suministro de estos servicios que no ofrecen las garantías de calidad y profesionalidad necesarias para el cliente. Aconsejamos la lectura del presente comunicado al respecto para más información sobre esta cuestión.
En asuntos civiles las partes, cada una por su lado o compartiendo servicio, contratan al intérprete. En ese caso, se puede recurrir en primera instancia al listado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Aunque debemos señalar que en dicha lista “están todos los que son pero no son todos los que están”. Otra opción es consultar las base de datos de profesionales con las que cuentan reconocidas asociaciones en el ámbito de la traducción e interpretación como APTIJ o Asetrad.

¿Qué necesita el intérprete para trabajar?

Una vez seleccionado el profesional lo ideal es ponerle al día sobre el asunto, proporcionándole copia de la demanda y demás documentos del caso o, en caso de que se trate de un interrogatorio de testigos o de las partes, repasando con antelación las posibles preguntas o cuestiones técnicas o terminológicas que puedan surgir durante dicho interrogatorio. Habitualmente se procura conocer a la persona a interpretar antes de la vista, aunque sea media hora antes para tener una primera toma de contacto.

En conclusión, la relevancia de la interpretación en juicios o comparecencias no solo se deriva del propio lenguaje jurídico y de los actos jurídicos sobre las que versan, sino también de las consecuencias que se derivan de estos actos  como pueden ser comisiones rogatorias, interrogatorios, escuchas telefónicas, juicios orales, informes psicológicos de menores, extradiciones etc... Por ello es fundamental que se realice la interpretación íntegra y exacta de lo dicho en otro idioma. De ello dependen derechos fundamentales de la parte interesada como son los derechos a la defensa, el derecho a la tutela judicial efectiva y el derecho a que el proceso judicial goce de todas las garantías.

Ya lo dijo Lope de Vega: “Más quiero ser entendido que defendido”; de ahí la suma importancia de trabajar en equipo con profesionales de experiencia acreditada, desde el letrado hasta el intérprete-traductor.

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