10 de abril de 2015

Calificación jurídica de la violencia o vandalismo escolar

Autora: Isabel Fernández Olmo,
Fiscal delegada de Menores en Málaga



Imagen de la película Academia Rushmore (Wes Anderson, 1998)


El vandalismo escolar es la forma menos grave de violencia en las escuelas. Supone una conducta puntual, una pelea o agresión esporádica, un problema de disciplina.

            Dentro de ésta a su vez podemos distinguir:
  •             Violencia entre compañeros.
  •             Violencia del alumno hacia el profesor.
  •             Actos vandálicos contra los bienes del colegio.
Cuando se trata de actos entre compañeros la calificación jurídica no plantea excesivos problemas;  los hechos pueden dar lugar normalmente a las formas más leves de infracción penal: falta de lesiones, falta de insultos o de vejaciones, falta de daños.

Cuando se trata de actos violentos del alumno hacia el profesor, se ha avanzado últimamente mucho en cuanto a la calificación jurídica de los hechos, ya que antes  normalmente eran considerados como una simple falta, sin embargo la jurisprudencia ha dado un giro muy importante para erradicar este tipo de conductas, y permite la calificación jurídica de los hechos como un delito de atentado, cuando se trate de un profesor que ejerce sus funciones en un Colegio público, en su consideración de funcionario público del art. 24, 2 del Código Penal, en cuanto que participan del ejercicio de una función pública.

Ello es muy importante, ya que la posibilidad de calificar los hechos como delitos y ni como de simples faltas, aumenta considerablemente la posibilidad de actuar y de imponer finalmente una medida al menor, ya que para las faltas, tan sólo pueden imponérseles 7 de las 15 medidas que contempla la Ley del menor.  además dada la redacción del art. 28 de no poder adoptar una medida cautelar cuando de una falta se trate.

Con la Reforma del Código Penal que entrará en vigor en julio de este año,  pasa a considerarse atentado toda agresión o acometimiento hacia el profesorado (art. 550),aunque el texto del artículo se refiere exclusivamente a los funcionarios públicos.

Solución.  La forma de solución de este tipo de problemas, al tratarse de las conductas más leves debe de pasar por:
  • Solución privada entre las partes. A este respecto sí se ha notado un incremento notable en la judicialización de este tipo de tipo de problemas; ya que antes muchas de estas conductas eran solucionadas en el ámbito privado, sin embargo en la actualidad se denuncia todo acto violento, lo que a la larga suele agravar el problema. Hay que agotar por tanto, esta primera vía de solución del problema, antes de acudir a los Tribunales.
  •  Solución educativa. En muchísimas ocasiones los centros escolares al tener conocimiento de que se ha producido un hecho de esta naturaleza en sus centros suelen adoptar las medidas oportunas: normalmente la expulsión del alumno durante un período determinado de tiempo.
  • Solución judicial. Sólo en el caso de que las dos anteriores soluciones hubieran resultado infructuosas, debe acudirse a la denuncia ante los Tribunales, ya que sólo ante su fracaso deberíamos de intervenir.
En estos casos, la Ley del Menor ofrece una alternativa muy idónea ante este tipo de conflictos, y que precisamente trata de desjudicializar la materia: la conciliación  y reparación del daño, supone un reconocimiento de los hechos por parte del menor, su arrepentimiento y su voluntad de reparar los daños causados. Tiene un alto grado de éxito dentro de la jurisdicción de menores, y suele erradicar definitivamente el problema. El problema surge, cuando no se trata tanto de un empecinamiento entre los alumnos, sino un empecinamiento entre los padres de los alumnos afectados.

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Imagen inicial: rushmoreacademy

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