24 de marzo de 2015

La respuesta penal al acoso escolar

Autora: Isabel Fernández Olmo,
Fiscal delegada de Menores en Málaga



El término bullying, de difícil traducción al castellano con una sola palabra, se emplea en la literatura especializada para denominar procesos de intimidación y victimización entre iguales, esto es, entre compañeros de aula o de centro escolar; también se suele traducir como “matón”. El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.

Es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a clase y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en la vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio.

En España, estudios sobre bullying estiman que uno de cada cinco alumnos está implicado en este tipo de procesos, como agresor, como víctima o como ambas cosas a la vez. Se manifiesta que son los alumnos de 3º de ESO (entre 13 y 14 años) los que más sufren y ejercen acoso escolar. Y a medida que el niño crece, las posibilidades de ser víctima disminuyen casi progresivamente.

La ley del silencio. Uno de los problemas que plantea el bullying es que no es fácil detectarlo, sobre todo conseguir pruebas, ya que impera la ley del silencio. Tanto las víctimas como los espectadores tienen miedo a hablar, por posibles represalias. El bullying suele resultar invisible para padres y profesores.

A raíz de algunos casos concretos de acoso escolar, que tuvieron amplio eco en los medios de comunicación, la Fiscalía General del Estado dictó la Instrucción 10/2005 de 6 de octubre, sobre el tratamiento del acoso escolar desde el sistema de Justicia Juvenil, en donde se analiza extensamente toda la problemática sustantiva y procesal del fenómeno. Si bien la Instrucción postula la aplicación subsidiaria del Derecho Penal también apuesta por la tolerancia cero.

Las soluciones al problema pasan por distinguir acerca de la gravedad del acoso escolar:

  • En los casos menos graves, la Ley del menor ofrece amplias posibilidades de sanción, aparte de la educativa y familiar. 
  • Sin embargo, los casos más graves no ofrecen dudas sobre la tipificación del acoso escolar como delito contra la integridad moral del art. 173, 1 CP, y en apoyo de esta tesis existen citas jurisprudenciales del TEDH (Sent. 18 enero 1978, 25 febrero 1982, 16 junio 2005, 2 junio 2005, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo (STS 1122/1998 de 29 de septiembre, 819/2002 de 8 de mayo, 1218/2004 de 2 de noviembre, 489/2003 de 2 de abril). Exige el tipo: infligir a una persona un trato degradante que menoscabe gravemente su integridad moral 

El art. 173 operaría como un tipo de recogida o tipo de arrastre en el sentido de que viene a constituir una forma subsidiaria de todos los delitos en que existe como modalidad de comportamiento un ataque contra el mismo bien jurídico protegido, que entra en juego cuando la conducta enjuiciada no pueda subsumirse en otras figuras más específicas del CP que impliquen también un atentado contra la integridad moral de otros, de las que existen numerosos ejemplos en otros Títulos del Código.

Junto a él y por aplicación del art. 177, nos podemos encontrar ante un concurso real de delitos, del art. 77 CP, ya que el bien jurídico protegido en el art. 173 es la integridad moral y tiene un carácter autónomo frente a otros bienes jurídicos que pueden ser también lesionados (vida, integridad física o psíquica,...) por lo que pueden darse concurso con:

  • Inducción al suicidio del art. 143, 1 Cp 
  • Delitos de lesiones físicas o psicológicas, del art. 147 Cp. 

¿Es necesario un delito de acoso escolar?

El hecho de que no haya claridad en cuanto a la tipificación de las conductas determinantes del acoso escolar de forma que se permita su calificación por un delito menos grave como es un delito contra la integridad moral del art. 173, 1 CP o por una simple falta de vejación injusta del art. 620, 2 CP, permite plantearse si desde un punto de vista de política criminal sería necesario incorporar un nuevo tipo penal consistente específicamente en el delito de acoso escolar.

Si atendemos a la evolución legislativa de tipos penales como el del art. 153, CP sobre violencia de género, en el que se elevan a la categoría de delitos lo que anteriormente eran simples faltas o infracciones leves, para una mejor persecución y erradicación de estas conductas, no ofrece dudas un pronóstico de similares características para el fenómeno del acoso escolar, el cual debería de adquirir la categoría de delito desde una tipificación específica, reservándose hechos aislados y leves a la consideración de falta.

Calificación jurídica del ciberbullying.

Más problemática suscita la calificación de estos hechos, aunque ya a fecha de hoy, sí hay prácticamente unanimidad para afirmar que en estos casos puede cometerse simultáneamente:
  • Art. 173, 1: Delito contra la integridad moral
  • Art. 197 CP: Delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio: Del descubrimiento y revelación de secretos.

En la actualidad, el Proyecto de Código Penal contempla un nuevo artículo: 172 ter, con el siguiente contenido:
“1. Será castigado con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses el que acose a una persona llevando a cabo de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas siguientes y, de este modo, altere gravemente el desarrollo de su vida cotidiana:
1º La vigile, la persiga o busque su cercanía física2º Establezca o intente establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.3º Mediante el uso indebido de sus datos personales, adquiera productos o mercancías, o contrate servicios, o haga que terceras personas se pongan en contacto con ella.4º Atente contra su libertad o contra su patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima a ella.5º Realice cualquier otra conducta análoga a las anteriores.
Si se trata de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o situación, se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años.
2. Cuando el ofendido fuere alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2, se impondrá una pena de prisión de uno a dos años, o trabajos en beneficio de la comunidad de sesenta a ciento veinte días.3. Las penas previstas en este artículo se impondrán sin perjuicio de las que pudieran corresponder a los delitos en que se hubieran concretado los actos de acoso.4. Los hechos descritos en este artículo sólo serán perseguibles mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.5. En estos casos podrá además imponerse una medida de libertad vigilada.”

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1 comentario:

  1. Felicitarlos por el gran trabajo y por la información que nos brindan a todos. Gracias por compartir la información. Nuestro blog esta contra cualquier tipo de acoso o violencia contra los seres humanos o animales. Ayúdanos a salvar o prevenir a alguna victima o futura victima del Acoso http://acoso-laboral-alerta-uruguay.blogspot.com/.-
    Con leer y comentar a tus seguidores el blog, ya estarás haciendo algo por alguien que tal vez necesita tan solo que le des la dirección de un blog y entre tu y yo y otros tal vez evitemos una posible muerte.Gracias por tu solidaridad.

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