9 de enero de 2015

Víctimas sin mediación

Autor: Salvador Madrid Fernández
Abogado y mediador


La  primigenia acepción de víctima era la del ser destinado al sacrificio.  La víctima propiciatoria, ofrecida a la deidad, en ofrenda por los pecados o en petición de favores a la comunidad.  La víctima perfecta era la víctima silenciosa, oculta, y por ello marginada, desconocida, inclusive mal vista.

En los seres racionales, en un primer momento,  la victima o familiares acuden a la venganza privada, por lo común desproporcionada, y en círculo interminable de venganza por venganza, hasta su regulación  por medio del castigo, se establece  la Ley del Talión, aplicada por el derecho hebreo, en la máxima del “ojo por ojo, diente por diente”, utilizada también en el código de Hammurabi, en la Ley de las Doce Tablas ; se establecen así las  primeras normativas sobre la proporcionalidad del castigo al ofensor .

El daño se satisface, se recompone, por la retribución, y también  mediante el pago de una cantidad a la víctima. De tal forma que la satisfacción del ofendido se hace  además  por el Damnun, el pago de una cantidad en metálico,  evitando la venganza corporal.

El poder público contempla una posibilidad real de obtener ingresos por medio de la imposición de penas de multa por las ofensas a las leyes, y el ejercicio de la venganza privada  desaparece por el ejercicio del derecho penal público. A la imposición de penas corporales, se les unen las penas pecuniarias. El Estado es el que se apropia del conflicto penal entre particulares y la relegación de la víctima se produce  hasta la actualidad.

En definitiva, se comprueba cómo la víctima solo ha tenido un protagonismo en sus primeras apariciones, siendo posteriormente postergada a mero instrumento en favor del Estado constituido. Todo el estudio del derecho penal se ha centrado  fundamentalmente en el ofensor y el merecimiento de la pena. Teorías sobre la función y fines de la pena, del proceso y de los procedimientos penales, los principios garantistas del proceso penal, pero apenas se habla de la víctima, que no se estimó necesaria para la constitución de la teoría de la pena.

El nacimiento de la victimología como disciplina de la criminología o como ciencia independiente,  es reciente; su historia comienza  sobre  los años 1940-50.  Se  comienza a hablar de victimología, como concepto propio, celebrándose el primer Symposium  Internacional de Victimologia  en Jerusalén en 1973, donde se definió  como “ el estudio científico de las víctimas”.   y podemos considerar padres de la victimología a Von Henting y a  Mendelson.

Se iniciaba el estudio científico de las víctimas, y con ello su protagonismo cada vez mas reconocido, haciéndose justicia, por primera vez en la historia, en nuevos conceptos de pragmática justicia, nuevos paradigmas, nuevas vías, que deben contemplar el hecho criminal bajo tres pilares fundamentales, el delito, la victima y el victimario, sin que ello signifique una nueva privatización de la justicia  ni la dejación de garantías fundamentales, el derecho a la tutela judicial efectiva tiene que contemplar, ante la ofensa penal, el hecho victimal.

Quizás una excesiva introducción para los límites del  presente artículo, pero estando ya en esta nueva visión de contemplación de la víctima, quiero destacar que víctima no solo es la penal, todos somos víctimas de otros, incluso de nosotros mismos, victimas de conflictos diarios. El conflicto de dos, en el que los dos son sus propias víctimas, de sus miedos, de sus frustraciones, de sus incapacidades de afrontar por sí solos los retos de situaciones problemáticas.

La mediación de conflictos es hoy por hoy el mejor método de resolución de conflictos, inclusive los penales, la mediación penal es el principal instrumento con el que cuenta una nueva concepción de justicia, la Justicia reparadora, restaurativa, es la nueva vía, explorada en estos tiempos, es la gran esperanza para lograr los retos de una justicia eficaz, que podamos por fín escribir, de forma permanente,  con letras mayúsculas.

La mediación en sus distintas facetas, sea civil, mercantil, y sobre todo la familiar y la penal es un derecho de la ciudadanía. Un derecho que se le debe ofrecer, exhibir, dar a conocer, y los poderes públicos tienen la obligación de promoverla, pero no como un instrumento más de la justicia, no como una sustancia "desatascadora" de las cañerías atascadas de la justicia ; sino como un método propio, como un nuevo paradigma, una nueva visión social de relacionarse en comunidad, donde los principios filosóficos de la mediación son la base de la pacificación social buscada.

El próximo día 21 de enero se ha calificado como Día Europeo de la mediación, coincidente con  la Recomendación número R (98) 1, sobre Mediación Familiar, aprobada por el Comité de Ministros del Consejo de Europa el 21/01/98.
La mediación debe recoger el testigo de los conflictos, y las víctimas su derecho a ejercer mediación.

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Foto inicial tomada de pexels.com

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