23 de enero de 2015

Del abogado generalista hacia las empresas de servicios


¿Cuál es la situación actual del sector jurídico? ¿Cuál la tendencia, hacia dónde vamos? En otros países, como Inglaterra, se ha producido una progresiva desaparición de abogados independientes y pequeños despachos, absorbidos por las grandes firmas en un entorno crecientemente competitivo.  Los despachos en la City de Londres se han convertido en grandes empresas que cuentan con más de 2000 solicitors entre sus filas, un batallón contra el que el pequeño despacho tiene difícil competencia. Los despachos con menos de 12 abogados son una extraña excepción en Inglaterra.

La ley de servicios legales (Legal Services Act) que introdujo en 2007 las denominadas Alternative Business Structure (ABS) -forma jurídica que puede adoptar un despacho que podrá estar integrado no sólo por solicitors sino también por inversores que no sean abogados ni contables- afectó fundamentalmente al futuro de los sole practitioners y los pequeños despachos. Estas ABS no empezaron a operar hasta 2012, cuando se concedieron las tres primeras licencias. En este artículo en inglés de marzo de 2013 se hablaba ya de más de 100 licencias de ABS y se planteaban las posibles consecuencias que esta liberalización del sector podía tener. Según algunos analistas, el tránsito de las algunas firmas de abogados a ABS no ha sido una elección, sino una necesidad, en un país en el que hace diez años un socio no abogado era impensable.

¿Cuál es la situación en España? En su libro "Marketing jurídico", Eugenia Navarro hace un sintético e interesante análisis del panorama jurídico actual. Os invitamos a leer dicho libro, si bien os resumimos aquí algunas de las ideas y datos en él expuestos. Navarro describe la lenta evolución del despacho unipersonal hacia el despacho colectivo, que inicialmente no era sino una unión de varios abogados que compartían oficina y gastos pero que permanecían en el ejercicio independiente. El concepto del despacho como empresa de servicios ha tardado en llegar a nuestro país y es aún una excepción, ya que el abogado generalista sigue ocupando su lugar en nuestro panorama profesional. La tendencia sí es la especialización, pero aún hoy en día más del 95% de los despachos actuales está integrados por menos de tres abogados. Es un espectro bastante diferente del que antes describíamos en Inglaterra.

La relación especial del cliente con su abogado, ya sea particular o empresa, hace que perviva este tipo de ejercicio, dando lugar, en palabras de Navarro a una abogacía que "está muy atomizada y convive una abogacía de grandes firmas, que representan una minoría en número (aunque no en facturación), con una gran mayoría de firmas pequeñas o incluso con un único abogado".

También analiza el impacto que tuvo el desembarco de firmas anglosajonas en España, con sus revolucionarias técnicas de gestión y la facturación por hora, adoptadas por parte de nuestra profesión. Su entrada también trajo consigo cambios en la manera de concebir el marketing de despachos y la imagen corporativa de los mismos. Nuestra abogacía camina hoy en día hacia el concepto de marca empresarial, si bien lo hace en paralelo a las marcas personales de los abogados.

Es un hecho que en España cada vez hay más formación en gestión de despachos y una profesionalización de ésta, configurando un "sector legal preocupado por ser competitivo y generar negocio". Pero sin duda aún hay una gran mayoría de despachos pequeños (colectivos y unipersonales) más tradicionales en cuanto a su gestión que se resisten a incorporar este tipo de gestión y que no hacen fácil vaticinar que vayamos a seguir los pasos del mundo anglosajón. 

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