28 de octubre de 2014

Mutualidad de la abogacía versus Seguridad Social

Autora: Raquel Attard, abogada
Especialista en Derecho Fiscal

mutualidad de la abogacia vs seguridad social

Muchos abogados autónomos que ahora empiezan a ejercer por cuenta propia estarán pensando a qué régimen es mejor acogerse, a la mutualidad de nuestra profesión o al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

También pueden estar planteándose esta cuestión los abogados afiliados al RETA o los que ahora se encuentran acogidos a la mutua como régimen alternativo a autónomos. En este post quiero contaros cuál de las dos opciones es mejor, las diferencias que tienen y los límites que se les presentan a los abogados una vez que se den de alta en la Seguridad Social.

Por una parte nos encontramos con que el Régimen de Autónomos en la Seguridad Social, a priori, tiene una ventaja clara: estamos cotizando. Los abogados afiliados a la Mutua también realizan aportaciones cada mes, por regla general, que les cubre contingencias como la incapacidad temporal, invalidez permanente, embarazo, maternidad, paternidad o la asistencia sanitaria. Además, puede incluirse la cobertura por fallecimiento que dé lugar a situaciones de viudedad u orfandad.

Tanto la Seguridad Social como las Mutuas tienen bonificaciones en las cuotas mensuales. Por ejemplo, la tarifa plana para autónomos de la Seguridad Social, en la que se pagan los 6 primeros meses 52,03 euros, los 6 siguientes 131,30 euros y los 18 meses siguientes 183,55 euros. Por su parte, las Mutuas también suelen establecer reducciones. En este sentido, la Mutualidad de la Abogacía bonifica en un 50% las cuotas de los 3 primeros años.
En cuanto a la tributación de las aportaciones en el IRPF por rendimientos de actividades económicas, las que vengan como consecuencia del pago del RETA serán gasto deducible de la actividad profesional del autónomo, mientras que las aportaciones a la mutualidad pueden ser gasto deducible o, si la aportación supera los 6.400 euros pero no llega a los 10.000 euros, pueden ser reducidos de la base imponible como aportación a planes de previsión social.

Hay que tener en cuenta, a la hora de decidirse por uno u otro régimen, que la mutua sólo actúa como alternativa al RETA para aquellos que ejercer la abogacía. No sirve para otras actividades, aunque estén relacionadas con la abogacía.

Pero la diferencia más importante entre el RETA y la Mutualidad de la abogacía es la contenida en la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de ordenación y supervisión de los seguros privados, que establece que los profesionales ejercientes con colegiación obligatoria deben afiliarse al RETA, salvo que hayan optado por incorporarse a la Mutualidad de Previsión Social que establezca el respectivo colegio.

No obstante: si el interesado, teniendo derecho, no optara por incorporarse a la Mutualidad correspondiente, no podrá ejercitar dicha opción con posterioridad.

Esto significa que si el abogado opta por incorporarse a la Seguridad Social no podrá cambiar este régimen por el de la Mutua en ningún momento, teniendo que seguir en el RETA mientras esté en el epígrafe “abogados”.


En cambio, si el abogado decide inscribirse primero en la Mutua, puede ir al RETA cuando quiera, aunque empezando desde cero, pues la Seguridad Social no tiene en cuenta como “cotizados” los años que el abogado haya estado en la Mutualidad correspondiente. Por tanto, el inconveniente de esta opción es que, si queremos que nos reconozcan los años trabajados tendremos que solicitarlo y pagar la diferencia.

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