5 de septiembre de 2014

¿Cuáles son mis debilidades como abogado?


Llega septiembre y vuelve el momento perfecto del año para plantearse los nuevos retos. Por tercer año consecutivo os llamamos a filas para plantearos objetivos, las nuevas metas que harán que avancéis, mejoréis y tengáis una motivación adicional. Buscando material en que inspirarnos, nos encontramos con este post en "The lawyerist": Know your weaknesses (conoce tus debilidades). Si logramos superar la posible animadversión a todo lo que tenga un cierto regustillo a autoayuda, podremos extraer ideas interesantes de lecturas como la citada.

En su post, Josh Camson afirma que todo abogado puede identificar sus debilidades. ¿Y no es cierto? Nerviosismo al actuar en juicio, mala memoria para recordar nombres, deficiente organización de agenda, gestión mejorable de los plazos... . El primer paso, sin duda, es identificar esos aspectos a mejorar, un ejercicio saludable que pocos hacemos. Una vez identificadas dichas debilidades, se trata de ponernos manos a la obra para trabajarlas y convertirlas en fortalezas. Camson dice de forma muy sencilla algo muy importante: siéntate contigo mismo. Pídete cita y analiza el porqué de dichas debilidades, ya que ese es el camino para trabajar en ellas.

Centrémonos, por ejemplo, en el defecto de no recordar los nombres de los demás y que la mayoría justificamos con "es que soy malísimo para los nombres". Esto es algo muy fácil de corregir y probablemente traiga causa en otra debilidad, que es la de no escuchar con atención e interés. En el libro "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas" de Dale Carnegie, un clásico de los libros sobre motivación y desarrollo personal (escrito en los años 30), el autor dedica un capítulo entero a la importancia de recordar el nombre de los demás dada la relevancia que para cada uno de nosotros tiene nuestro propio nombre. Recordar cómo se llama alguien es una de las formas más sencillas de hacer que esa persona se sienta importante y de ganarse su confianza. Si trabajamos esta debilidad podremos convertirla en una gran fortaleza. Lleva tiempo, pero tal y como dijo Emerson (citado por el propio Carnegie en el libro): los buenos modales están llenos de pequeños sacrificios.

Volviendo al post de referencia, nos indica el autor que precisamente es labor del abogado identificar las debilidades de la contraparte y explotarlas en beneficio de su cliente. Lo que propone es darle la vuelta a la lupa y observar las nuestras propias. También este letrado parafrasea otra cita de Emerson "nuestras fortalezas nacen de nuestras debilidades" para destacar la estrecha relación entre aspectos positivos y negativos de nuestra personalidad. David Rendall, autor de "The freak factor", afirma la importancia de encontrar las fortalezas que se esconden precisamente en lo que identificamos como debilidades.

La clave, señala Camson, está en ser conscientes. Así que, nuestra propuesta para este nuevo curso 2014-2015 es identificar un par de puntos en los que podemos mejorar profesional o personalmente y no dejar el buen propósito de trabajarlos en la eterna lista de cosas pendientes.

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