30 de septiembre de 2014

Abogados creativos


Una compañera abogada, cuando se decidió a independizarse y montar su propio despacho, habilitó en él una salita que hace las veces de rincón creativo; cuando necesita relajarse o desconectar, entra en su rincón y cose. Esta compañera es una valiente. Esta compañera había redescubierto, meses atrás, la importancia de la creatividad en nuestras vidas.

Cuando la mayoría estamos inmersos en la carrera diaria de "hacer y lograr", creatividad es una palabra que suena a lujo, o a excentricidad. No hay tiempo para actividades creativas, ¿quién si no va a hacer las cosas realmente importantes y necesarias? Venga, hombre, ¡que soy un abogado muy serio!

Vivimos en un mundo competitivo en el que lo importante es producir, y además, hacerlo deprisa. Vivimos en un mundo en el que constantemente nos comparamos con los demás y competimos con ellos, a pesar de que sabemos que la comparación es el ladrón de la felicidad (cita aparentemente de Theodore Roosevelt: comparison is the thief of joy). Pero no es fácil dejar de hacerlo. El dejar de compararse con los demás no es simplemente algo a tachar en nuestra lista de cosas pendientes; requiere atención constante. La creatividad precisamente es la expresión de nuestra originalidad; aquello que creamos es único, no puede compararse con nada y en el proceso de creación logramos concentrarnos exclusivamente en lo que estamos haciendo. Hay quien define la felicidad como la capacidad de concentrarse en algo y por eso las personas creativas suelen definirse como personas más felices.

Sorprendentemente, la mayoría pensamos que no somos creativos y mostramos escaso o nulo interés en la creatividad, asociando esta a ciertos estereotipos. Pero realmente no hay "gente creativa" y "gente no creativa". Hay personas que usan su creatividad y personas que no. Aparentemente la creatividad que no se usa no desaparece; pervive dentro de nosotros. De hecho, no es raro el caso del que se jubila y retoma actividades como la pintura o la fotografía, seguramente conoceréis casos de compañeros abogados. La realidad es que nuestras únicas contribuciones a este mundo serán las que nazcan de nuestra creatividad. Crear es verdaderamente una necesidad y tiene muchas manifestaciones. Fomentarlo en los hijos es crucial y debe ser parte de nuestro compromiso con su educación vital. 

Pero... ¿es el trabajo del abogado una labor exenta de creatividad? Hay quien define la creatividad como "la facultad de conectar lo aparentemente inconexo".  ¿No es eso lo que hacemos cuando articulamos la defensa de un asunto? En nuestro trabajo también, la creatividad es una manifestación de nuestra inteligencia y nos ayuda a encontrar soluciones originales que nos llevan a ganar casos. Quizás es hora de asumir nuestra parte creativa, ¡y usarla!

Así que la propuesta arriesgada de hoy es hacer de la creatividad una prioridad. Si la concebimos  como un lujo, nunca le dedicaremos tiempo. En cambio, si nos esforzamos por buscarle huecos en nuestra agenda y cultivarla, todo funcionará previsiblemente mejor. Así que, ¿qué tal apuntarse a esas clases de fotografía/pintura/coser/canto/decoración, etc. que siempre has soñado en vez de seguir posponiéndolo?

Nota: Para este post nos hemos apoyado en el libro The gifts of imperfection, de Brene Brown

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1 comentario:

  1. En cada estrategia cosemos los hilos y "vestimos " con nuestro esfuerzo creador a nuestro representado.
    Y así diariamente creamos los abogad@s

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