27 de mayo de 2014

Presuntos culpables. El misterio von Bülow

"Si los abogados sólo defendieran inocentes bastarían doce abogados en todo el país ...y ninguno de vosotros encontraría trabajo".
                                                     
Esta frase del abogado y profesor de Derecho Alan Dershowitz plantea el dilema moral al que se enfrenta todo abogado al defender a alguien de cuya inocencia duda. Basada en un hecho real (Sunny von Bülow, aristócrata de la alta sociedad neoyorquina cae en estado de coma, y su marido, Claus, es acusado de intento de homicidio) El misterio von Bülow (Barbet Schroeder, 1990) fue la película elegida para la segunda sesión del VI Ciclo de Cine y Derecho, que nuestro Colegio ha celebrado con la colaboración, entre otros del Cine Albéniz y la FNAC Málaga

Los coordinadores del ciclo Francisco Fernández Zurita, y Carlos Font Feliú elaboraron, como siempre, una estupenda ficha sobre la cinta, de la que extraemos la primera  reflexión: Alan Dershowitz (interpretado por Ron Silver) afronta el caso como un trabajo en equipo para encontrar la mejor vía en defensa de los intereses de su cliente. De hecho, durante el coloquio se hizo referencia a este equipo como una suerte de dream team jurídico, que durante unas semanas convierte la casa del profesor en su cuartel general. Lo que pretenden los coordinadores del ciclo es llamar la atención sobre esta forma de trabajo, el enfoque de análisis colectivo de varios profesionales. Podríamos equipararla a la gestión de proyectos en el sector jurídico, una práctica que comienza tímidamente a instalarse en nuestro país. 
Julio Ruiz-Rico, Francisco Fernández Zurita, y
Manuel Caballero-Bonald Campuzano.

La película fue presentada por Manuel Caballero-Bonald Campuzano, Magistrado de la Sección 8 de la Audiencia Provincial de Málaga. En su intervención, el Magistrado señaló cómo en la película se ensalza el trabajo del abogado, no así el de los jueces, de los que se ofrece una visión bastante crítica a través de los mordaces diálogos que protagonizan Dershowitz y su equipo. Igualmente negativa es la visión de la institución del jurado. Por otro lado, la película se centra en el concepto de “duda razonable” (reasonable doubt) que adaptado a nuestro ordenamiento sería el principio de presunción de inocencia del 24.2 de la Constitución. Claus von Bülow ha sido ya condenado por la sociedad y los medios, siendo esta una de las mayores dificultades a las que tienen que enfrentarse sus abogados. 

Prueba de ello es este diálogo, reseñado en la ficha de la película
Jeremy Irons/Claus von Bülow


 Alan Dershowitz: Usted tiene algo a su favor: todo el mundo le odia
Claus von Bülow: Bien, eso es un comienzo
 
Otra de las notas distintivas del Misterio von Bülow es que se trata de una  película de juicios en la que no hay prácticamente escenas de relevancia que transcurran en sala. En efecto, el caso se gana o se pierde “sobre el terreno”. No hay que olvidar que estamos ante un recurso de apelación. Y aquí, como en otras ocasiones, aparecen las diferencias entre el sistema anglosajón y el continental. Tal y como manifestó el Magistrado Caballero-Bonald, en nuestro sistema es prácticamente imposible que se valore una nueva prueba en apelación, sólo en supuestos muy tasados, y nunca en el caso de una prueba subjetiva.También resulta llamativa la relación entre el abogado y el testigo en ambos sistemas, en la que no ahondaremos más para no desvelar puntos importantes de la trama. 

La película sugiere un puzzle orientado a que el espectador elija su propia versión. Esta es sin duda una de sus mayores virtudes: presentar todos los ángulos de la historia. Para lograr este objetivo, Barbet Schroeder se apoya en dos duelos.Por un lado, la relación cliente-abogado (que encaja, como señalaba Luis Sánchez Parody en la categoría de cliente que sabe más que su abogado) y por otro, y casi más importante para las conclusiones a las que podemos llegar como espectadores, en la relación entre el matrimonio von Bülow.

Destacan las interpretaciones de Jeremy Irons (que ganó el Oscar al mejor actor por su encarnación del misterioso y siniestramente encantador Claus von Bülow) y Glenn Close, en un ejercicio de contención que consigue conmovernos. La desigualdad en el acceso a la justicia en el sistema estadounidense vuelve a hacerse presente, aunque de forma secundaria, en la subtrama de los condenados a pena de muerte a los que defiende Dershowitz. Como él mismo afirma, dirigiéndose a von Bülow: su caso está pagando ese otro caso, el de los jóvenes negros sin recursos que no podrían permitirse un abogado como él.

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Imagen: http://www.thefancarpet.com/

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