2 de mayo de 2014

La mediación, un auxilio a la violencia de género

Autor: Salvador Madrid, abogado y mediador.

Suponemos que cuando se promulgaba la Ley Orgánica 1/2004 de  28 de diciembre de 2004 se tenía la esperanza, la creencia de que las estadísticas bajarían notablemente. El legislador  había trabajado en una ley integral, una ley que abarcaba diferentes ámbitos sociales, no solo  se regulaba el ámbito penal, sino que se  regulaba en la letra de la ley, con seriedad, toda una serie de medidas de choque que se presumía, tenían que atajar esa plaga delictiva.

Los principios rectores de la ley se regulan en su artículo 2, se reseñan medidas de sensibilización, educación, prevención en ámbitos educativos,  servicios sociales, sanitarios, mediáticos, garantías de derechos económicos, tutela institucional de las Administraciones, ayudas económicas, laborales.. etc., y por supuesto, una nueva regulación penal, endureciendo las penas,, creando incluso Juzgados especializados, exclusivos, con personal preparado en el tema concreto. 

Había que esperar sus resultados: a partir del año 2004 se comienzan a realizar estadísticas rigurosas, 
  • el año 2004 se cerraba con 72  víctimas mujeres a manos de sus parejas, 
  • el 2005 con 57, 
  • el 2006 con 69, 
  • el 2007 con 71, 
  • el 2008 con 76,
  • el 2012 con 52 asesinadas,
  • el 2013 con  54 mujeres asesinadas. 
  • En el mes de abril de este año, ya van más de  20 mujeres muertas por violencia de género.

La LOPJ en su art. 87 ter. 5. veda la aplicación de la mediación penal a supuestos de violencia de género, la Ley de mediación prohíbe su aplicación a asuntos de violencia de género, ni siquiera en supuestos menos graves o leves.

No se establecen más medidas efectivas  de sensibilización y  de educación, no se contemplan  con éxito penas reeducadoras, rehabilitadoras para el maltratador; es más, incluso se siguen estudiando nuevas medidas de castigo. Aparecen  noticias de  ampliación de competencias a los Juzgados de Violencia,   el CGPJ, estudia como última novedad, que se modifique la dispensa a declarar del art. 416 de la LECr.,medidas procesales, como que el delito de quebrantamiento de medida cautelar de alejamiento se juzgue por los Juzgados de Violencia, ya que el político piensa que son benignos los Juzgados de lo Penal en esos temas,  cambiar los cuestionarios policiales para la valoración de riesgos de las víctimas de violencia de género.

Frente a la actual legislación, en este aspecto, existe una corriente doctrinal y profesional  que apoya la mediación penal y la justicia restaurativa para casos leves y menos graves de violencia de género. Podemos citar las ponencias celebradas hace unos días en el Colegio de Abogados de Málaga, en colaboración con la Diputación provincial y la UNED, sobre Violencia de Género y Derecho Procesal, donde se  expusieron las incongruencias existentes, ya que en supuestos de violencia de género se prohíbe la mediación porque no existe equilibrio de poder, la existencia de esa patente desigualdad en la mujer.No obstante sí se permiten los Convenios Reguladores civiles en casos de malos tratos y violencia de género, y se permiten las conformidades penales y juicios rápidos, sin ningún resquicio de arrepentimiento  del maltratador .

Hay que modificar la ley y permitir que se aplique la mediación penal en supuestos concretos de violencia de género.Se debe y se va a  ampliar el concepto de violencia de género, conforme a la Directiva 29/2012, que tendría que estar implantada en nuestro ordenamiento para antes del 26 de noviembre de 2015, debiéndose incluir además la violencia sexual, la trata de personas, esclavitud, prácticas de matrimonios forzosos, delitos contra el honor, intimidad, propia imagen.., delitos siempre que se hubieran cometido contra quien sea o haya sido su esposa o mujer que esté o haya estado ligada al autor por análoga relación de afectividad …además de extenderlo a otros miembros de la familia, y no solo a cónyuge o similar; con lo cual se aboga por la reforma de la ley a fin de que se habilite la aplicación de la mediación penal como un método auxiliar, de carácter preventivo a otros estadíos de violencia mas grave, y como un método sanador  para la víctima y para el victimario, con las consecuencias secundarias de que la sociedad se ve así también favorecida.

Si bien es cierto que en esta materia tan sensible, la especialización de todos los operadores jurídicos, jueces, funcionarios, fiscales, abogados es una necesidad perseguida, también, por supuesto, debe alcanzar al mediador penal  la especialización en temas de violencia de género.

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Imagen inicial tomada de www.picssy.com

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