14 de enero de 2014

Entrevistando a... Isabel Fernández Olmo, Fiscal de Menores

Isabel Fernández Olmo
Isabel trabaja en la Fiscalía de Menores desde 2001 (comenzó con la entrada en vigor de la Ley del Menor) y es responsable de la Fiscalía de Menores de Málaga desde 2006. Con esta entrevista, hemos querido conocer más de cerca su labor diaria y su manera de afrontarla.

P. Isabel, ¿cómo es tu día a día? 
R. Desde la fiscalía se actúa en dos ámbitos:
  • en el ámbito de protección de menores que se puedan encontrar en situación de desamparo, peligro o riesgo,
  • en el ámbito de reforma en el que los fiscales instruyen los delitos cometidos por menores de edad comprendidos en una horquilla de edad de entre 14 y 16 años
Principalmente, mi día a día consiste en instruir los delitos cometidos por menores: citar a menores, tomarles declaración, oír a testigos, oficiar a la policía para que realice averiguaciones, solicitar a la policía científica una prueba de huellas o de ADN  etc. Es decir: la instrucción de un procedimiento. La verdad es que es muy bonito, pero te tiene que gustar. Mientras que ser fiscal no es vocacional para mi, ser fiscal de menores sí lo es.

P. ¿Por qué te gusta  especialmente esta jurisdicción? 
R. Por el trato directo que tienes con el menor. En la jurisdicción de adultos, en la que también he trabajado, hay un trato más distante, hay un lenguaje más técnico, mientras que el lenguaje con el menor es mucho más cercano. Hay que hablar con el menor mirándole a la cara, preguntarle "¿por qué?" y escuchar las razones del menor para haber cometido delitos que en ocasiones son muy graves. Te das cuenta entonces de que son menores-delincuentes pero sobre todo en muchos casos de que son menores-víctimas: víctimas o testigos de hechos delictivos, especialmente de maltrato familiar o bien víctimas de una situación de abandono y desprotección por parte de sus familias. Son menores que se han buscado la vida en la calle.

P.¿Cómo es tu relación con los abogados?
R. Creo que mi relación con ellos es bastante fluída, aunque habría que preguntarles a ellos qué opinan. Evidentemente luego cada uno tiene que hacer su trabajo y no se puede ceder siempre a lo que desde el Colegio de Abogados se te está pidiendo.

¿Qué te gustaría que cambiara en tu jurisdicción?
En realidad poca cosa, como te digo mi jurisdicción me gusta muchísimo. Nosotros, en la Fiscalía de Málaga ayudamos no sólo a los abogados, sino a toda persona que acude, a las víctimas que piden información, les facilitamos la ayuda que requieren.

P.¿Cómo es la labor de los jueces de menores?
R. Destacaría que trabajan de forma muy cercana a los menores. Hay un seguimiento continuo de cada caso por parte de los jueces cuando ya se han impuesto las medidas, cosa que no ocurre en la jurisdicción de adultos. Una diferencia con la jurisdicción de adultos es que en la jurisdicción de menores instruye el fiscal y enjuicia el juez, no existe la figura de un juez instructor separado. En este sentido, sí puede ser que no se garantice al 100% el juez no prevenido, pues, por ejemplo, para la práctica restrictiva de derechos fundamentales, para el secreto de las actuaciones, o para adoptar una medida cautelar, será el juez quien la adopte, no la puede adoptar el fiscal. Por lo tanto, cierta contaminación puede haber.

P. Sabemos que te encanta tu trabajo, pero ¿qué es lo que menos te gusta del mismo?
R. Cuando a veces ves que no has conseguido sacar a un niño de donde está metido. Aunque no tengamos garantías de éxito, eso puede ser un poco frustrante, y los ves que siguen reincidiendo luego en la jurisdicción de adultos.  Son muchos los que no podemos sacar. En menores tenemos los que son delincuentes y el delincuente único o el que comete un mismo delito siempre. Cuando estamos ante una única modalidad delictiva, es más fácil recuperarlo.

P. ¿Cómo es una guardia de menores?
R. Muy gravosa, muy penosa por que nuestra jurisdicción es provincial. Nuestro ámbito de competencia es por tanto muy amplio. Cada día son detenidos muchos niños y la policía tiene la obligación de notificar inmediatamente esas detenciones. Hay  casos en los que, por la menor entidad del hecho, la policía lo pone en libertad por propia iniciativa y nos comunica la detención vía fax.
En  casos de mayor gravedad, sí nos tienen que notificar personalmente por teléfono para ver qué se hace con el menor. Y son muchas las llamadas y las decisiones que hay que tomar a altas horas de la madrugada. La detención de un menor pone en marcha una maquinaria tremenda: avisar a su representante legal, tomarle declaración, llamar a la víctima, etc.

P.¿Las conformidades funcionan igual que en la jurisdicción de adultos?
R. Funcionan igual, si bien en menores se prevén dos cauces para conformidad: una es la del momento del juicio que todos conocemos y otra es un trámite anterior en el que si el letrado está conforme con la calificación del fiscal, presenta una conformidad por escrito, con las firmas del letrado y del menor. En tal caso, deberá ratificar esa conformidad en presencia judicial.
En menores hay muchísimas más conformidades que en adultos y hay una razón:  mientras que en adultos un delito de robo tiene pena de prisión y tú te puedes mover jugando con atenuantes o agravantes, se trata de una pena de prisión, que en todo caso puedes sustituir por multa.
En cambio, en la jurisdicción de menores en cambio existen quince medidas que pueden solicitarse cualquiera que sea el delito cometido.
Sólo hay una salvedad: en el caso de hechos delictivos muy graves (la agresión sexual o el homicidio),  en los que necesariamente tenemos que pedir internamiento cerrado. En los demás casos tenemos  un margen muy amplio en el que el criterio a seguir es el mejor interés del menor.

P. Para terminar Isabel, ¿cuál ha sido tu evolución como fiscal en todos estos años?
R. Decidí pasarme a esta jurisdicción por cambiar. El trabajo de fiscal puede llegar a ser monótono, ya que siempre casi siempre intervenimos en lo penal. Y cuando se aprobó la Ley del Menor me lo planteé y la verdad es que  ha merecido la pena. No sé si llegaré a cansarme alguna vez pero veo difícil encontrar otra cosa que me guste tanto.
Además los que empezamos en la jurisdicción de menores al inicio, con una ley totalmente nueva y tan distinta a la que teníamos anteriormente, hemos colaborado y contribuido  a interpretar y a darle forma a la ley. No existía nada, ni jurisprudencia, ni criterios de ningún tipo.Ha sido un trabajo muy bonito, porque hemos tenido la oportunidad de aportar y construir desde cero.

Y así pusimos fin a una conversación en la que hemos disfrutado y aprendido mucho sobre el trabajo de una fiscal enamorada de su labor, pese a la dureza de la misma. 

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