13 de diciembre de 2013

Razones a favor de Twitter



Si estás leyendo esta entrada es porque ya conoces o intuyes el enorme potencial que se esconde tras la red de microblogging Twitter. Mucho os hemos hablado  de Twitter: sobre cómo conseguir más seguidores o qué errores evitar, por ejemplo. Pero aún sois mayoría los que no lo empleáis, así que empecemos por analizar por qué interesa tener presencia en esta red. A día de hoy es una de las herramientas sociales más empleadas y se utiliza en todo tipo de estrategias sociales, gracias a su simplicidad de uso, la posibilidad de entablar vínculos emocionales y el gran poder de movilización que ha demostrado. Es un huracán de información, contactos y comunicación directa. Twitter nos permite construir relaciones, crear imagen de marca, conectar con el usuario y fidelizarlo. Como profesional del Derecho puedes aprovechar estas ventajas y posicionarte como experto convirtiendo tu perfil de Twitter en un canal de referencia. 

Es sin duda una plataforma de comunicación que ha supuesto una verdadera revolución. No en vano es la segunda plataforma social a nivel mundial por número de usuarios después de Facebook, en la que cada día se crean 300.000 nuevas cuentas y cuyos miembros (los tuiteros) son los más prolíficos y activos de los social media enviando diariamente una media de 110 millones de tuits.

Algunos de los factores que explican el éxito de Twitter y su rápida y creciente popularidad son:
  • su poder como herramienta de marketing
  • la inmediatez en la transmisión de comunicación
  • la bidireccionalidad
  • la sencillez de manejo
  • su gratuidad
Abrir un perfil en Twitter es realmente sencillo. Lo complicado viene cuando toca decidir qué comunicar, cómo hacerlo, cómo conectar con la audiencia o qué errores no debo cometer.

¿Cómo puede un despacho de abogados  beneficiarse usando Twitter?
Gracias a Twitter podrás:
  • Ofrecer contenidos especializados 
  • Ganar mayor visibilidad profesional
  • Posicionarte como experto en tu área de especialidad
  • Conectar con otros profesionales: hacer networking digital
  • Obtener información en tiempo real
  • Interactuar con tu público objetivo
  • Aumentar la transparencia
  • Transmitir los valores de tu marca
  •  Disponer de una herramienta de marketing muy rentable
  • Incrementar tu volumen de negocio
  • Mejorar el posicionamiento de tu web o blog (en caso de que los tengas)
Hay que tener una cosa clara: las redes sociales no son un fenómeno pasajero. Han cambiado la manera en que nos comunicamos e informamos y han abierto nuevas posibilidades de colaboración que nunca antes habíamos conocido. La influencia de estas herramientas no conoce límites geográficos, ni de edad ni sectoriales. Estamos ante una experiencia global que está permitiendo el intercambio sin conocer fronteras,  cualquiera que sea la cultura o la lengua.  Literalmente no hay barreras para estas herramientas que además son de carácter gratuito y no requieren conocimientos tecnológicos avanzados para su uso y explotación.

Las redes sociales han venido en definitiva para quedarse y forman parte de nuestra vida cotidiana: Las usamos a diario como vehículo de información y de conexión con nuestro entorno. Si crees que las redes sociales no son para ti como abogado, estás desaprovechando los beneficios que te pueden aportar y estás dando la espalda a la realidad.

Y es que en nuestro sector profesional, marcado en general por la tradición y el conservadurismo, hay una patente resistencia a incorporar nuevas formas de hacer las cosas y más si implican el uso de las denominadas nuevas tecnologías. Es algo que observamos en el alumnado de nuestro curso Abogacía 2.0 y que se deduce claramente de la escasa presencia que la profesión tiene actualmente en el entorno digital pese a sus bondades y beneficios evidentes.  Está claro, internet y las redes sociales son un reto. Podemos comprender ciertas reservas ante la aventura de desembarcar en este mundo, pero no debemos quedarnos atrás en una situación como la actual, con un mercado en constante movimiento. 

Por último: las redes sociales no son ni buenas ni malas, todo depende de cómo las usemos. No estar en internet no va a preservar nuestra reputación. No va a impedir que hablen de ti, eso que tantos temen. Lo importante es emplear estas herramientas con objetivos establecidos, con una estrategia definida.

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