20 de septiembre de 2013

Homenaje a García de Enterría. El hombre que no quiso ser ministro

Autor: Gonzalo García Weil, abogado.
Coordinador de la Sección de Derecho Administrativo del Colegio de Abogados de Málaga
D. Eduardo García de Enterría
La Sección de Derecho Administrativo del Colegio de Abogados de Málaga quiere rendir un homenaje a D. Eduardo García de Enterría y Martínez-Carandefallecido el pasado día 16 de septiembre del corriente año.
Intelectual en el sentido absoluto del término (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, académico de la Real Academia de la Lengua Española, catedrático, etc), queremos resaltar  su condición de jurista y, sobre todo, de eminente experto en derecho administrativo, con una prolija actividad de escritor de manuales en los que se han cultivado generaciones y generaciones de abogados y demás operadores jurídicos.
En dos ocasiones rechazó ser Ministro.
Cuando no existían ni internet ni los modernos motores de búsqueda, era imprescindible tener como libro de cabecera el "Código de la leyes Administrativas", compilación de toda la legislación básica en tan vasta materia.
Nuestro sincero homenaje.
Algunos compañeros de la sección quieren sumarse a este homenaje. El el primero de ellos es Enrique Sánchez (Director General de la Asesoría Jurídica del Excmo. Ayuntamiento de Marbella).
Mi relación con Eduardo García de Enterría se inició en el año 1988 cuando terminada la carrera inicié la preparación de las oposiciones a Técnico de Administración General de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Los apuntes de la llamada Escuela Administrativa eran copia de su famoso Curso de Derecho Administrativo.
Si estudiar oposiciones tiene bastantes cosas negativas: horas encerrado en un cuarto sin conocer cuál será el resultado de tanto esfuerzo, por el contrario tuvo lo positivo de disfrutar de la prosa y de los conocimientos de Enterría. Nunca pude imaginar que pudiera ser tan bonito el derecho, conocer la regulación francesa, norteamericana, el origen de la interdicción de la arbitrariedad, los actos reglados, etc. El derecho constitucional fue todo un descubrimiento gracias a él. Para el ejercicio práctico mi madre me regaló el Código de la Leyes Administrativas que todavía conservo. Lo acribillé a papelitos con el nombre de las leyes que plastifiqué y pegué como señalizadores. Gracias al maravilloso libro pasé la prueba. Ya el libro me ha acompañado durante toda la vida. Cada cierto número de años me compraba una nueva edición o los anexos de actualización.

Poco a poco me compré los Cursos de Derecho Administrativo actualizados, sus dictámenes sobre la usucapión, su libro sobre la responsabilidad patrimonial del estado legislador, me suscribí a la RAP  (Revista de Administraciones Públicas) y a la REDA, (Revista Española de Derecho Administrativo).
Nunca podré olvidar la lectura en el diario ABC del famoso artículo sobre la Plaza de la Memoria Vinculante.
La agradable sorpresa que tuve en unas vacaciones en Galicia cuando me encontré la salita anterior a mi dormitorio en una Casa de Campo forrada con todas las revistas REDA (la casa era del Interventor del Parlamento de Galicia). Tuve lectura para todas las vacaciones. Debo reconocer que le robé la revista índice (ha prescrito el delito).
En definitiva un gran jurista que nos ha hecho amar nuestra profesión. La realidad que vivimos por desgracia nos descorazona ante la falta de amor a la cosa pública que muchas veces se ve.
También reproducimos el mensaje de la compañera María José Medialdea Chamorro:
Es una idea magnifica de la sección el brindar homenaje a este ilustre jurista. Me quedo con las palabras de Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia Española, que en su artículo del diario El País de días pasados escribía:  "Tenemos sus discípulos y amigos la responsabilidad imponente de su herencia. Añado a la que me corresponde como jurista y universitario, la que deja en la Real Academia Española, donde su huella será perdurable, como en todas las instituciones a las que perteneció."
Terminamos recordando otros artículos publicados esta semana en memoria de D. Eduardo García de Enterría, concretamente:
- In memoriam. Eduardo García de Enterría, por Rodrigo Tena en ¿Hay Derecho?
- El derecho administrativo llora el fallecimiento de García de Enterría, por Sevach, (José Ramón Chaves) en el blog Contencioso

3 comentarios:

  1. Ignacio Marqués Falgueras:24 de septiembre de 2013, 12:19

    Era un superdotado. Creo que nadie conoció como él funcionamiento del Estado (no sólo español), de sus instituciones, sabiéndolas transmitir como nadie con una didáctica desconocida en el mundo del derecho. Al leerlo comprendías por qué era académico de la lengua. Al oírlo, percibías un torrente de conocimientos que no te explicabas cómo con tanta sencillez, claridad de ideas, serenidad y humildad se podían transmitir conceptos de aquella complejidad. Sólo un superdotado puede proporcionar esa sensación en sus interlocutores.
    En algún momento, todos hemos querido tener algo de García de Enterría.

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  2. Este “Lebaniego de toda la vida” como él se decía, profesor Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid , Abogado, Académico de la Real Academia Española, Doctor Honoris Causa por la Universidad Malacitana y Magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrarburgo en el año 1978, por citar algunos de los extensos méritos por él alcanzados, se convirtió desde el comienzo de nuestra joven democracia en un referente doctrinal obligado para todos los aplicadores y operadores jurídicos en el campo del Derecho Público. Aunque nunca tuve la oportunidad de conocerle personalmente, su obra en mi carrera profesional siempre ha sido un certero referente para la resolución de muchos conflictos. Sin duda hemos perdido a un jurista de máxima relevancia nacional. Sus obras rezuman siempre una continua preocupación por una finalidad docente y práctica sin erudiciones ni lucimientos innecesarios y luchando siempre por la interpretación liberal de un ordenamiento en sus comienzos autocráticos que no casaban bien con sus ideas. Un afectuoso recuerdo.

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  3. Juan Gabriel Ruiz Segura30 de septiembre de 2013, 21:19

    Con ocasión del fallecimiento del insigne administrativista DON EDUARDO GARCIA DE ENTERRIA, queremos hacer mención, como sentido homenaje, a dos de sus obras del máximo interés académico y profesional. Una es la que lleva por título “Los Principios de la nueva Ley de Expropiación Forzosa”, que, aunque publicada en el año 1984 por la Editorial Civitas, tuvo el acierto de analizar con precisión y de una forma novedosa la institución expropiatoria, siendo su contribución al esclarecimiento de la misma totalmente trascendente para nuestro Ordenamiento jurídico, habida cuenta de las reflexiones que formula acerca del régimen legal contemplado por la Ley de Expropiación Forzosa de 1954, que aún sigue vigente, probablemente por su gran calidad, por lo que sus comentarios a la misma gozan de actualidad, y nos proporcionan una base científica para la mejor interpretación del sistema legal que consagra.
    Sin entrar a examinar dicha obra, sólo queremos dejar constancia de los principios que desarrolla en tan magnífica exposición, y destacar que, según el Profesor García de Enterría, el sistema legal establecido
    gira en torno a la doble vertiente de todo el Derecho Administrativo: Prerrogativa de la Administración y Garantía de los administrados. Potestad expropiatoria y Garantía de la propiedad, haz y envés de la misma institución, constituyen los ejes efectivos del sistema, mediante determinaciones legales de “cláusula general”, que facilitan su juego como verdaderos “principios”. La potestad expropiatoria la examina desde la amplia fórmula del artículo 1º de la Ley, y la garantía de la propiedad mediante el expreso reconocimiento de las acciones de protección, pero, sobre todo, por la formidable extensión que la Ley efectúa de esta garantía al afirmarla, no sólo frente a medidas de despojo directo, sino también frente a cualquier daño que se produzca como “consecuencia del funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos” (artículo 121 LEF), verdadero precedente de la hoy denominada responsabilidad patrimonial, que regula la Ley 30/1992, sobre Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas. Con una y otra extensión de los dos principios citados, según García de Enterría la Ley de Expropiación Forzosa de 16 de diciembre de 1954 sobrepasó audazmente los límites clásicos de las regulaciones de las expropiaciones forzosas, por lo que entiende el maestro Enterría que toda exposición de esa Ley debe ceñirse al estudio de los dos principios fundamentales que presiden el régimen legal establecido.

    Otra obra de García de Enterría, digna de mención es la titulada "Problemas del Derecho Público al comienzo de Siglo" (Civitas 2001), que tiene el mérito de haber supuesto un "cambio de paradigma" en el contencioso-administrativo, pasando de sistema de protección de la legalidad a sistema de protección de derechos; cuya importancia es excepcional por la preeminencia que concede a la defensa de los derechos
    fundamentales. Las consecuencias de esta obra ha sido importantísimas para el entendimiento del proceso contencioso-administrativo, ya que en virtud de las mismas dicho proceso ha registrado un considerable avance, del que también queremos dejar constancia en esta nota, ante la imposibilidad de referirnos a todas las obras del gran experto y maestro que fue Don Eduardo García de Enterría.

    Decir, finalmente, que sin sus enseñanzas y guía, tanto en las materias citadas, como en todas las demás a las que se ha extendido su profundo magisterio, nuestro ordenamiento jurídico no hubiese adquirido el nivel técnico y de perfección que hoy tiene, singularmente en la rama del Derecho Administrativo, su más importante especialidad, de la que han aprendido muchas generaciones (véanse sus excelentes Tratados de Derecho Administrativo, seguidos en muchas Universidades) por lo que nuestra gratitud será permanente y tendremos siempre en el recuerdo al Profesor Don Eduardo García de Enterría. ¡Descanse en paz!.

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