23 de julio de 2013

El trabajo por metas

Recientemente  hemos acudido a un taller sobre mejora de productividad personal para mejorar resultados desarrollando el potencial propio. Acudir a este tipo de talleres es sin duda una llamadita de atención que viene bien de vez en cuando. La empresa organizadora, SMI, tiene origen en Estados Unidos y la filosofía práctica americana se hizo patente durante la jornada.  El taller fue impartido por Pablo Romeo y fue gratuito y muy productivo. Tomamos buena nota de lo aprendido para poder compartirlo en el blog.

Una de las primeras enseñanzas útiles es aprender a identificar tus actividades de alto rendimiento (AAR); éstas son las que se traducen en beneficios. Por ejemplo, contactar a potenciales clientes cada semana/mes. Dichas actividades necesitan una programación en nuestra agenda, un seguimiento y un cierre. Es decir, si he contactado a un posible cliente para mi despacho, no debo dejar ese contacto en el olvido, sino hacerle un seguimiento y cerrar el acuerdo. La idea es poner un mayor énfasis en aquellas acciones que se traducen en resultados económicos. En la mayor parte de los casos, nos faltan actividades de alta rentabilidad en la agenda. Es  fundamental dedicar tiempo a encontrar clientes todas las semanas de tu vida profesional. Los clientes no siempre van a venir a llamar a las puertas de tu despacho, esperar ya no es suficiente, hay que pasar a la acción.

Y para pasar a la acción es crucial  ponerse unos objetivos y dividir estos en  metas. Las metas han de ser pequeñas y concretas, son los peldaños que vamos subiendo poco a poco para lograr nuestros objetivos. Es importante desarrollar el hábito de dedicar tiempo a definir metas, planificarlas y hacerlas tangibles. Romeo nos decía: la meta es la herramienta de motivación más potente que existe. Y debe ser SMART: eSpecífica, Medible, Alcanzable, Realista y Tangible. Es importante poder visualizarlas y más aún planificarlas y bloquearlas (protegerlas) en la agenda.

Cuando planificamos bien el principal beneficio concreto es hacer las cosas que tienes que hacer. Planificación es 1 hora a la semana y 5 minutos al día. La técnica en realidad es sencilla: pensar, planificar y proteger. Primero hay que determinar cuáles son las actividades imperativas y proteger franjas horarias para realizarlas. Otra pauta es ser estricto con el tratamiento de los imprevistos. Y en cuanto a la larga lista de cosas pendientes, limitemos el tiempo dedicado a actividades por hacer, simplemente planifiquémoslas. Y siempre una idea clara: productividad personal es optimizar el tiempo que dedicamos a actividades rentables.

En resumen, no se trata de hacer por hacer, sino de hacer para qué, con qué meta. En el taller conocimos también la matriz de Eisenhower, un sencillo esquema que nos permite clasificar las tareas pendientes según criterios de importancia y urgencia. Así, si la tarea es urgente e importante, ¡hay que hacerla inmediatamente! Si es importante y no urgente, hay que planificarla y hacerla. Si es urgente pero no importante, delegar. Y si no es ni importante ni urgente, no merece la pena dedicarle tiempo.

Y tú, ¿haces las cosas correctamente o haces las cosas correctas?


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Imagen inicial tomada de la página de Facebook de SMI y diagrama de Eisenhower tomado de la web Super Yuppies ( http://superyuppies.com/)

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