21 de junio de 2013

Modernización del lenguaje jurídico

Presentación de la jornada
El 82% de los ciudadanos no entiende las resoluciones judiciales. Este dato, facilitado por el Consejo General del Poder Judicial, se enmarca en un contexto de desconfianza hacia el mundo jurídico. El pasado 29 de mayo se celebró en Madrid la jornada sobre Adaptación del lenguaje jurídico al siglo XXI, organizada por el Consejo General de la Abogacía Española. La jornada pudo seguirse en directo a través del aula virtual del CGAE, así como a través de Twitter con la etiqueta #lenguajejurídico.
En esta entrada pretendemos destacar algunas de las razones que Salvador Gutiérrez Ordóñez (Catedrático de Lingüística General y miembro de la RAE) primer ponente, esgrimió para modernizar el lenguaje jurídico. Salvador Gutiérrez comenzó afirmando que hablar es comunicar. Para conseguir transmitir el mensaje, el lenguaje jurídico debe ser claro. Algo que se reclamaba ya en el Derecho Romano con máximas como “La simplicidad es amiga de las leyes”.Hoy en día el lenguaje jurídico no está cumpliendo esos principios de claridad y simplicidad. Podemos verlo a través de las dos paradojas de las que hablaba el ponente:
  • Paradoja del registro: existe una gran diferencia entre el registro de los profesionales del derecho y el registro de las personas a las cuales van destinadas tales documentos y actuaciones. Se habla al ciudadano en una jerga que no entiende.
  • Paradoja de la precisión: La búsqueda de una precisión exacta por ejemplo en el juez que dicta una sentencia le lleva a abusar de incisos, notas, referencias, terminando por construir un texto barroco y que difícilmente será comprendido.
Cuando nos referimos a un lenguaje claro, no nos olvidamos de la corrección. Salvador Gutiérrez centró su exposición en analizar algunas de las incorrecciones típicas del lenguaje jurídico: abuso de latinismos, giros poco reconocibles, entre otros. Vamos a ver a continuación ejemplos de algunos de esos errores.

Confusión con el verbo deber
  • deber + infinitivo > indica obligación
  • deber de + infinitivo > indica probabilidad
Número en expresiones latinas
  • como los ítem, los ítemes y los ítems (se prefiere la última opción) 
  • Se desaconseja el uso de ciertos plurales latinos en –a, como media, currícula, memoranda y se prefieren en su lugar las formas invariables (los corpus) o las adaptadas (los currículos, los medios, los memorandos, los referendos)
Uso innecesario de la pasiva:
  • por la demandante se manifiesta
  • debería decirse: La demandante manifiesta
También sobre el uso de la pasiva, el ponente citó ejemplos como:
  • “Por el Consejero de Sanidad se adoptará”
  •  lo más natural y  correcto sería decir: “El  Consejero de Sanidad adoptará"
Se recomienda evitar el uso del infinitivo con los verbos decir, señalar, indicar y otros similares. Es muy frecuente leer en todo tipo de demanda (desde mensajes de correo electrónico a escritos de demanda) frases que comienzan así: 
  •  comentar que
  •  informarles (de) que
  •  por último decir que
Se trata de una construcción incorrecta que, insistimos, debe evitarse.

Errores con preposiciones:
  • de conformidad a/  forma correcta: de conformidad con
  • con relación a/ forma correcta:  en relación con
  • con el apercibimiento que/  forma correcta: con el apercibimiento de que
Arcaísmos:
  • si no se les hubiere reconocido
  • el tribunal estimare  
  • practicada que fue a continuación información testifical
Ya no se habla así, sería mejor utilizar un lenguaje más actual.

Ortografía: algunos de los errores más habituales  de tilde.
  • dictamen (no lleva tilde)
  • monosílabos como dio, fue, fui (no llevan tilde desde 1959)
  • superfluo (no lleva tilde)
  • no poner la tilde en las mayúsculas. Debemos recordar que siempre la llevan.
Constantes errores en la puntuación y la coma.
  • Extensión de los párrafos: vemos ejemplos de sentencias con párrafos de más de veinte líneas, con al menos trece oraciones subordinadas. Este tipo de construcciones son prácticamente ininteligibles. Para evitarlo, se recomienda dividir los párrafos y de esta forma aumentará la claridad de la exposición.
Los valores en la lingüística han ido cambiando, se tienen en cuenta ahora otros valores  relacionados con la comunicación. Se busca transmitir un mensaje que sea no sólo correcto, sino coherente, adecuado a las circunstancias socio-lingüísticas de sus destinatarios.En resumen, Salvador Gutiérrez abogó por un lenguaje jurídico más simple, más natural y adaptado a los usuarios, sin caer en la incorrección ni en la imprecisión. Como consejo práctico insistió en la necesidad de que los juristas trabajemos consultando los diccionarios: Diccionario de la RAE, Diccionario de Manuel Seco, Diccionario María Moliner, Diccionario panhispánico de dudas, (también accesible desde la página web de la RAE) y la Gramática de la lengua española de la RAE.
Podéis encontrar un excelente resumen de las principales ideas expuestas en la jornada en el artículo “El lenguaje jurídico puede comunicarse correctamente sin perder ni tradición ni precisión”, que Cristina Carretero González, profesora de Derecho Procesal y Coordinadora del Grupo de Investigación: Derecho y Lenguaje (Universidad Pontificia Comillas) escribió en la web del CGAE.En su artículo Cristina Carretero incluye además pautas muy prácticas para una mayor corrección tanto en el lenguaje jurídico oral como en el escrito.También podéis ver todos los vídeos de la jornada en el Aula virtual del Consejo General de la Abogacía, mediante un sencillo proceso de registro, aquí. Como dijo Salvador Gutiérrez, hoy es siempre todavía y estamos a tiempo de cambiar y mejorar.

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Imagen inicial tomada de www.lawyerpress.com

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