12 de abril de 2013

Pensión alimenticia de hijos menores y crisis económica

Autor: Juan José Reyes Gallur, abogado.
Sección de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de Málaga
Desayuno debajo del gran abedul, Carl Larsson (1896)
Los alimentos a los hijos menores, comprenden, además de los alimentos en sentido propio, el vestido, la habitación, salud y educación (artículo 142 del CC), y por mucho que la situación del obligado sea dramática, los hijos menores, la obligación existe y el juez está obligado a fijarla.
El precepto específico a aplicar en caso de crisis familiar para el caso de alimentos a los hijos menores, es el artículo 93 del CC,  que para la adecuada valoración, cuantificación y fijación de los mismos no hace referencia, como si hace el artículo 146 CC, a que "La cuantía de los alimentos será proporcionada al caudal o medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe.", sino que "El Juez, en todo caso, determinará la contribución de cada progenitor para satisfacer los alimentos y adoptará las medidas convenientes para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas y necesidades de los hijos en cada momento". 
Es decir, las necesidades que hay que tener presente para la fijación de los alimentos son únicamente "las de los hijos en cada momento", es decir, que las circunstancias concretas de los hijos menores son las que definen y, consiguientemente, excluyen otros parámetros para la valoración, como pudiera ser la posición de los padres, a diferencia de lo que se establece para los alimentos entre parientes de los artículos 142 y siguientes del CC, y de modo más concreto el artículo 146 CC, que recoge el criterio de proporcionalidad respecto de quien los da y los recibe. 
Tal y como nos dice la Audiencia Provincial de Valencia, Sec. 10.ª, en la Sentencia de 28 de septiembre de 2011, Ponente: Ilmo. Sr. D. José Enrique de Motta García-España:
"Todo ello supone que los progenitores deben de prestar alimentos a los hijos conforme a sus necesidades mínimas en cada concreto momento, por cuanto se trata de un deber impuesto por norma jurídica expresa y que alcanza relevancia constitucional, como expresamente refiere el artículo 39.3 de la Constitución al disponer que:"Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente proceda".; por su parte el Código Civil en su artículo 154 1.1º impone el deber de los progenitores respecto de los hijos menores de "alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral". 

Por ello, un padre, respecto de unos hijos menores de edad sometidos a su patria potestad, no puede escudarse en sus pocos ingresos, en el aumento de gastos o, incluso, en la situación de paro, para no dar alimentos suficientes dentro de un mínimo decoroso de subsistencia, y más, cuando al no darse la convivencia diaria con ellos, está desplazando con exclusiva esa obligación a la madre que necesariamente tendrá que dar de comer a los hijos, lo que conlleva mantener lo acordado en el convenio de fecha tan reciente suscrito entre las partes, máxime cuando la suma en su día pactada es acorde a las necesidades de un menor, procediendo por ello la íntegra confirmación de la sentencia de instancia sin hacer expresa declaración en cuanto a las costas de esta alzada.” 
Puesto que en situaciones difíciles como las que nos ocupan, y a pesar de los padecimientos que puedan estar pasando los progenitores,
 Cuando se trata de hijos menores, a los padres debe exigírsele el sacrificio de reducir al mínimo sus necesidades para satisfacer las de estos.” (AP Granada, Sec. 5.ª, Sentencia de 9 de septiembre de 2011.Ponente: Ilmo. Sr. D. José Maldonado Martínez.), puesto que el progenitor no custodio ha de  “cumplir con su obligación primordial de contribuir a alimentar a sus hijos (art. 154 del CC), no pudiendo quedar exonerado de esta obligación que jurídicamente le impele a buscar los medios necesarios para cumplirla.” (AP A Coruña, Sec. 6.ª, Sentencia de 19 de mayo de 2011.
Esta es la realidad jurídica y dramática que nos encontramos en el derecho de familia.

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Imagen superior tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/Carl_Larsson

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