2 de abril de 2013

La mediación como alternativa a la rutina procesal.

Autora: María Fernanda Fortea, abogada
Sección de Mediación del Colegio de Abogados de Málaga

Abraham Lincoln, defensor de la mediación
Desde principios del mes de marzo, la Sección de Mediación del Colegio de Abogados de Málaga ha estrenado una nueva estructura de funcionamiento, dividiéndose en seis áreas de trabajo diferentes: 
  • Área Normativa, 
  • Área de Relaciones Institucionales, 
  • Área de Informática, 
  • Área de Formación, 
  • Área de Comunicación y 
  • Área de Creación del Centro de Mediación. Esta última en concreto responde, al nuevo marco que abre a esta actividad la publicación de la Ley 5/2012 de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, que en su artículo 5 recoge entre “las Instituciones de Mediación” a las Corporaciones de Derecho Público “que tengan entre sus fines el impulso de la mediación, facilitando el acceso y administración de la misma, incluida la designación de mediadores…”.
Entre las actividades que la Sección se propone realizar desde el área de Comunicación, está la participación en este blog, para compartir con todos, información y reflexiones acerca de una actividad llamada a ocupar un espacio creciente en nuestra vida profesional. Todos tenemos claro que el abogado debe ser un buen analista jurídico, capaz de  interpretar los hechos que configuran la realidad del asunto encomendado, desde el punto de vista del ordenamiento. Pero además, debemos  asesorar a nuestro cliente, ayudándole a encontrar la mejor solución al problema que le ha traído al despacho, de entre las posibles opciones que tiene. Hemos de ayudarle en el proceso de selección del método de resolución de su problema, que puede ser no solo un litigio, sino la negociación, la mediación o el arbitraje, y cualesquiera otras posibles soluciones que como profesionales podamos aportar.
Pero todos los abogados sabemos que la rutina tiene un gran peso en la manera de abordar el ejercicio diario de nuestra profesión, y que no siempre es fácil enfrentarse con el estado psicológico en el que se encuentran los clientes cuando llegan al despacho. Por otro lado, el lamentable estado en el que se encuentra nuestra Administración de Justicia, viene a añadirse a las limitaciones connaturales a la estructura del Proceso para ofrecer una satisfacción al interés del cliente que es parte en un litigio. La realidad diaria que vivimos en el ejercicio de la profesión, nos empuja a adoptar nuevas maneras, una nueva actitud que haga posible dar satisfacción al interés de nuestros clientes, interés que en palabras de la norma 2.7 del Código Deontológico de los Abogados  de la UE, tenemos obligación de defender, anteponiéndolo al propio, al de otros compañeros o a los de la profesión en general.
Cuando empezaba a ejercer, leí una cita de Abraham Lincoln que me impresionó; la releí para fijarla en la memoria y  hacerla mía, pero no conforme con eso,  la imprimí y desde entonces en un pequeño marco de sobremesa, me acompaña:
“Discourage litigation. Persuade your neighbors to compromise whenever you can. Point out to them how the nominal winner is often a real loser—in fees, expenses, and waste of time. As a peacemaker the lawyer has a superior opportunity of being a good man. There will still be business enough”. Esto es, mas o menos: “Disuade de litigar. Persuade a tus vecinos para que lleguen a un arreglo siempre que puedas. Hazles ver que a menudo el supuesto ganador es en realidad un perdedor, en honorarios, gastos y pérdida de tiempo. Como mediador el abogado tiene una oportunidad superior de ser un buen hombre. Y aún habrá suficiente negocio”.
A pesar de mi traducción, la cita sigue resplandeciendo en su sencillez. Ciertamente, el papel de mediador en el ejercicio profesional ofrece al profesional una oportunidad de enriquecimiento personal, pero antes y más allá de las aspiraciones morales de cada cual,  los abogados tenemos la obligación de poner en conocimiento del cliente “las posibilidades de transacción, la conveniencia de acuerdos extrajudiciales o de soluciones alternativas al litigio”, pues así lo prevé el  art.13.9.e del  Código Deontológico de la Abogacía Española. Y en el mismo sentido, la norma 3.7.1 del Código Deontológico de los Abogados de la Unión Europea, dispone que el abogado “deberá aconsejar a su cliente en los momentos oportunos respecto a la conveniencia de llegar a un acuerdo y/o de acudir a métodos de resolución alternativa de conflictos”.
Esta obligación ética, la de aconsejar a nuestros clientes acerca de los métodos de resolución alternativa de conflictos, entre ellos la mediación y su conveniencia, nos ofrece la oportunidad de desarrollar un aspecto de nuestra profesión, que aúna el servicio al interés del cliente,  a la Justicia y a la sociedad en su conjunto, cooperando a la resolución de  los conflictos sin recurrir a los Juzgados.

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Imagen inicial: Alexander Gardner [Public domain], via Wikimedia Commons

3 comentarios:

  1. elisa santiago blazquez2 de abril de 2013, 20:36

    Maria Fernanda, Enhorabuena por tu art. No conocía la cita de Linconl, y me parece magnifica, y perfecta para el espíritu mediador. Espero que todos sepamos aconsejar adecuadamente a nuestros clientes, y sepamos también distinguir cuando ejercemos de Abogados y cuando de Mediadores, no confundiendo esta última figura con la del Abogado Conciliador.

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  2. maria fernanda fortea3 de abril de 2013, 12:54

    Gracias por tu comentario Elisa. La ley de Mediación que acaba de entrar en vigor, se une a la normativa que ya existía, y nos empuja a todos por este camino. Es asunto de cada cual recorrerlo lo mejor posible, y es asunto de la Sección de Mediación hacer lo necesario para divulgar la información y las experiencias que se vayan produciendo.

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  3. Enhorabuena por este artículo Mª Fernanda. Me ha encantado. Esperemos que entre todos podamos difundir y conseguir que, generando esa interiorización necesaria en la sociedad, vean a la mediación como un proceso eficaz, óptimo y beneficioso de resolución de conflictos.

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