19 de marzo de 2013

¿Abogacía slow?

En una entrada anterior del blog, titulada "Productividad vs multitarea",  os hablábamos ya del movimiento Slow, una tendencia en aumento a nivel internacional que aboga por dedicarle a las cosas el tiempo que precisan. Este movimiento nació en 1986 en Italia como Slow Food, siendo el objetivo de su fundador, Carlo Petrini, proteger y potenciar el consumo de los productos estacionales, frescos y autóctonos frente a la comida rápida, promover el gusto por la buena mesa, por cocinar de forma sana y dedicar tiempo a nuestras comidas mientras disfrutamos de ellas también socialmente. Desde el Slow food se ha pasado a muchos otros ámbitos. Se crearon así las Slow cities, ciudades cuyos alcaldes abanderaron los postulados de Petrini, creando espacios proclives a un desarrollo desacelerado. En estas ciudades, los centros históricos son espacios peatonales en los que el tráfico y el ruido asociado desaparecen, fomentando el paseo tranquilo. Frente a as grandes superficies se potencia el pequeño comercio local, favoreciendo los productos autóctonos. Hoy se habla de slow work, slow sex o slow schooling... El libro que ya citáramos "Elogio de la lentitud" del periodista canadiense Carl Honoré, hace un buen repaso a los distintos aspectos de nuestra vida (todos, a decir verdad) en los que la cultura de la prisa se ha instalado con fuerza. 
Si enlazamos esta filosofía con nuestra profesión, ¿es posible aplicar sus postulados a la forma de ejercer la abogacía? ¿Es posible una abogacía slow? ¿Qué implicaría ser un abogado slow? El Slow Work se alinea con la idea de que una mayor inversión de tiempo no garantiza una mayor productividad; sino todo lo contrario. ¿Es posible para un abogado hoy en día dejar de hacer las cosas lo más rápido posible?

Hagamos una lista de posibles acciones que permitirían ejercer una abogacía slow y saquemos conclusiones:
  1. El enfoque es la base del Slow Work, dedicar el 100% de nuestra atención a lo que estemos haciendo en cada momento, sea redactar un escrito, atender a un cliente, leer un artículo, etc. Erradicar la multitarea porque hacer varias tareas a la vez es no hacer ninguna bien. Date permiso para hacer lo que tengas que hacer en cada momento, y no estar pensando en todo lo demás por hacer. En resumen: apuesta por una productividad de calidad, pero desacelerada.
  2. Disfrutar con tu trabajo. Si nos concedemos el tiempo necesario para cada tarea, indudablemente disfrutaremos más de ellas, evitando mirar a cada cosa por hacer como algo amenazante en nuestra lista de cosas pendientes.
  3. Evitar las interrupciones. Es difícil concentrarse en algo concreto con tantos reclamos luchando por nuestra atención: whatsapps, emails, llamadas, etc
  4. Descansar frecuentemente para revitalizar la creatividad. 
  5. Seguir nuestro ritmo natural: abordar las tareas complejas durante las horas en las que tenemos más energía y guardar para las horas bajas las tareas más fáciles.
  6. Fomentar relaciones a largo plazo, más valiosas y rentables a la postre que las "ventas" rápidas y dar un servicio mediocre. La calidad es más importante que la cantidad. 
  7. Establecer objetivos claros y priorizar las tareas que mejor ayuden a lograr estos objetivos.
  8. Desconectar de nuestros smartphones y tabletas y respetar nuestros espacios para la familia y los amigos 
Sí, efectivamente, todo cosas que ya sabemos, más fáciles de decir que de hacer en el mundo en el que vivimos, con un culto a la prisa como eje central de nuestro trabajo y nuestras vidas y con un volumen de información constante que hace difícil concentrarse en algo.  Pero hacer las cosas bien, revierte positivamente. Dedicarnos a nuestros clientes marca una diferencia frente a un trato más superficial que no conecta. La pericia profesional se nos presupone, ¿cómo nos podemos diferenciar del resto? Quizá la respuesta esté en practicar una abogacía slow. ¿Qué opinas?

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1 comentario:

  1. ¿Una abogacía slow , como la slow food, dedicarse a algo con ganas, con atención y con creatividad ....? Disfrutar de este trabajo es posible si nos podemos tomar nuestro tiempo ya que nos satisface lo que hemos podido elaborar paso a paso. Es la vieja escuela del artesano, así de simple - abogo por ella.

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