21 de febrero de 2013

Acción de división de cosa común: no requiere igualdad matemática en los lotes sino criterios equitativos.


Autor: Juan José Reyes Gallur, abogado.
Sección de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de Málaga.

Le divorce. Jean-Baptiste Lesueur
Con cierta asiduidad nos encontramos cuadernos particionales o liquidaciones de bienes en la que el contador atribuye a los cónyuges los bienes en proindiviso, o directamente solicitamos la subasta de los bienes en las acciones de división. Nuevamente el Tribunal Supremo, esta vez de la mano  como ponente de D. Jose Antonio Seijas Quintana (del que seguro seguiremos hablando, pues parece ha recibido el testigo que dejara Dª Encarnación Roca), insiste en que la acción de división de cosa común en regímenes de separación de bienes no puede sujetarse a la literalidad de las normas de la división de cosa común y proceder siempre a la subasta del bien. Nos recuerda que, impuesta la necesidad de división de la cosa común, ésta puede hacerse de distintos modos, y no siempre acudiendo a la subasta del bien, como ya indicamos en anteriores comentarios.
Insiste el Tribunal Supremo en la doctrina de que  la división, para el Código civil, no significa solamente división material, sino que comprende la división en sentido jurídico, y así en la Sentencia de  22 de enero de 2013, nos dice textualmente que:

" No existen distintas acciones de división según que las cosas sean o no divisibles, y por esta razón el artículo 401, párrafo primero , no puede ser interpretado en el sentido de que excluye un tipo de acción de división pero deja subsistentes otros, puesto que no hay más que una acción de división. El artículo 401 I, enlazado con el artículo 400, ha de ser entendido como exclusión de la acción de división. Por ello, si es posible la división que prevé el artículo 401 II CC, no puede ser aplicado, ni menos en conexión con el artículo 404 CC, precepto que por su origen histórico ( artículo 2183 del antiguo Código civil portugués) ha de ser entendido como previsión de lo que se ha de hacer cuando no puede practicarse una división material o in natura, a lo que se ha de añadir la previsión del artículo 1062 CC, traído a causa por el artículo 406 CC, sobre el desmerecimiento; en tanto que el artículo 401 I CC excluye, sencillamente, la acción división, pues, como han dicho las SSTS de 19 de junio de 2000 y 22 de julio de 2002, a falta de convenio el juzgador ha de examinar si la cosa es divisible o indivisible, entendiéndose que se da esta hipótesis no sólo cuando no sea divisible desde la perspectiva material, según criterios económicos y sociales, sino también cuando desmerezca mucho por la división, en cuyo supuesto se comprende también la inservibilidad ( artículos 404, 406 y 1062 CC ).

            La jurisprudencia, además, sigue diciendo la misma sentencia, " ha venido considerando que el tono imperativo del artículo 401 II CC hace inexcusable su aplicación siempre que sea posible, pues se trata de un derecho ejercitable por cualquiera de los copropietarios que se encuentren en tal situación ( SSTS 16 de octubre de 1964, 20 de enero de 1988, 13 de diciembre de 1983 ), que es viable en cuanto se produzca la solicitud y concurran las características ( STS 26 de septiembre de 1990, 1 de marzo de 2001, etc.), siempre que no se exijan obras de enorme importancia ( STS 30 de junio de 1993) y que no se produzca la pervivencia de la copropiedad ordinaria, pues se trata de una forma de división. Se valora, en el sentido de propiciar lo que se ha llamado "esta peculiar forma de división" ( STS 26 de septiembre de 1990 ), la semejanza de los lotes o cuotas asignados a los copropietarios ( SSTS 26 de septiembre de 1990, 13 de julio de 1996, etc.), así como la delimitación suficiente del espacio susceptible de aprovechamiento independiente (Resoluciones de la Dirección General de Registros y del Notariado de 5 y 7 de enero de 1998) y la susceptibilidad de aprovechamiento independiente, es decir, que no se precise el goce por cada uno de los propietarios de los espacios resultantes (plazas de garaje) de los demás elementos privativos (RR de la DGRN de 12 de noviembre de 1997 y 3 de julio de 2000)." En el caso citado, se acuerda dividir materialmente el bien en dos plantas atribuyendo una a cada cónyuge y respetando el uso concedido en la sentencia.


En la posterior sentencia de 5 de febrero de 2013, Seijas Quintana nos indica además que: "la división de la comunidad no puede producirse como si únicamente el patrimonio de los partícipes estuviera determinado por un único inmueble acudiendo al artículo 400, ya que es un precepto pensado para otro supuesto distinto, esto es, para cuando lo que está en comunidad es un único objeto Precisamente el artículo 406 ordena la aplicación de las normas de la división de herencia a los partícipes en la comunidad en la división de ésta, lo que se adapta perfectamente a la situación en la que lo que está en comunidad es una pluralidad de objetos ( STS 12 de julio 1996 ).

El artículo 406 CC se remite a las reglas concernientes a la división de la herencia para la división de la cosa común - actio communi dividundo- y es el artículo 1061 CC el que proclama el principio de igualdad correspondiente adjudicación de bienes a los partícipes de la comunidad que ponga fin al estado de indivisión, entendido en el sentido de que no se trata de una igualdad matemática o absoluta sino de una adjudicación presidida por un criterio de equitativa ponderación determinado por las circunstancias de cada caso, lo que justifica plenamente la directa adjudicación al cónyuge titular del derecho de uso de la propiedad de la vivienda familiar desechando la posibilidad de su venta en pública subasta, sin perjuicio de la compensación económica que proceda; solución que es totalmente respetuosa no solo con el derecho de uso atribuido a la misma en el proceso de divorcio, en cuanto consolida propiedad y uso, sino con los intereses de quien no lo disfruta por cuanto la venta en pública subasta, si es que se consigue en estas condiciones, va a impedir al esposo, participe al 50% de la propiedad, recibir durante un tiempo considerable la parte del patrimonio que legítimamente le corresponde y consiguientemente proveer al pago de una vivienda en la que acomodarse."

Tanto en la sentencia de fecha  enero de 2013, como  en la de febrero, el Tribunal Supremo respeta la atribución del uso concedido en la sentencia dictada en el proceso matrimonial, y lo curioso de ambas resoluciones es que obedecen a procesos judiciales ordinarios interpuestos en regímenes de separación de bienes, pero las argumentaciones jurídicas esgrimidas respecto de la división material de los bienes es aplicable también a los cuadernos particionales en sede de gananciales o de herencias. Por ello tomemos nota de ellas y recordemos que la solución que ha de darse en estos procesos de reparto de bienes entre copropietarios debe ser sobre todo eficaz y práctica evitándole a las partes perjuicios innecesarios, pues ya tenemos más argumentos legales con estas nuevas resoluciones.
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Imagen inicial tomada de  http://www.culture.gouv.fr/

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