10 de enero de 2013

Despacho compartido vs coworking

Coworking se ha convertido en una palabra de moda, en una tendencia, en una respuesta natural de muchos profesionales y emprendedores para poder tener su despacho u oficina minimizando costes y potenciando oportunidades. Ya mencionamos el coworking en una entrada anterior cuando hablábamos de distintas opciones para montar un despacho en plena crisis; en ella aquella ocasión mencionábamos  en concreto del Coworking de Promálaga en el Parque Tecnológico de Málaga. 

¿En qué consiste exactamente el coworking? Si buscamos una definición en internet, podremos quedarnos por ejemplo con la que nos da la Wikipedia:
El coworking (cotrabajo) es una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y pymes de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que fomentan proyectos conjuntos. El neologismo cotrabajo es la traducción en español al termino coworking, pero el termino coworking es más aceptado que el término cotrabajo.
El coworking permite compartir oficina y constituye una propuesta más elaborada que los de los denominados cibercafés, entornos en los que también se cuenta con conexión a internet.
El coworking fomenta las relaciones estables entre profesionales de diferentes sectores que pueden desembocar en relaciones cliente-proveedor. En todo caso es frecuente que se genere un sentimiento de pertenencia a una comunidad, más allá de las vinculaciones efectivas, entre los trabajadores que frecuentan los espacios de coworking.
Los centros de coworking, destinados principalmente a profesionales de Internet, diseñadores, programadores, escritores, periodistas, etc., proporcionan, generalmente, un escritorio individual, acceso a internet y otros servicios.
Y entonces, ¿en qué se diferencia un espacio de coworking de la práctica habitual entre los abogados de compartir despacho? Aunque ambas soluciones comparten características comunes, existen diferencias importantes. Un despacho compartido suele implicar que abogados independientes (y a veces otros profesionales, como por ejemplo, procuradores) arrienden una oficina compartiendo así los gastos. Con frecuencia se buscan compañeros con especialidades distintas para poder colaborar derivando casos sin perderlos completamente. Sala de reuniones común, despachos independientes, negocios independientes (salvo colaboraciones).

Un coworking se caracteriza normalmente por ser un espacio diáfano, sin despachos separados, que alberga a profesionales procedentes de sectores muy diversos: diseñadores gráficos, traductores, pequeños empresarios, escritores, etc. Además, estos espacios practican una filosofía activa que potencia las sinergias de trabajo y colaboraciones entre sus miembros. Si por ejemplo eres el único abogado dentro de un coworking concreto, teniendo en cuenta que estás rodeado de otras pequeñas empresas, es muy probable que surjan  oportunidades de negocio para tí entre tus propios coworkers llegado el caso de que necesiten los servicios de un letrado. Además, los espacios de coworking son caldos de cultivo de creatividad, ideas y colaboraciones diversas. Van por tanto, mucho más allá de un simple compartir gastos para minimizar los mismos. En ellos se organizan actividades de lo más variado: formación, exposiciones, encuentros de networking, etc. Con frecuencia son una alternativa para trabajadores freelance que no quieren seguir trabajando desde casa. Por una cantidad muy razonable contratas el servicio completo consistente en: un escritorio, espacio de almacenaje, teléfono, wifi, limpieza. Además tendrás normalmente acceso a usar una sala de reuniones en la que reunirte con tus clientes. Lo habitual es que haya distintas modalidades de puestos en su oferta: puestos estables, puestos flexibles y alquiler por días u horas.

El coworking es muy común en EE.UU y cada vez más en Europa y por supuesto en España. En Madrid hay incluso un coworking específico para abogados, Unifortia. Y en Málaga contamos ya con varios ejemplos, de los cuales os hablaremos en un futuro post. ¿Qué opinas? ¿Lo ves como una alternativa al despacho compartido, también para nosotros los abogados?

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 Imagen superior: Coworking Espai 021 (Barcelona)

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