30 de octubre de 2012

Aula de inglés jurídico: El Derecho Penal


Hoy vamos a dedicar este espacio a aprender un poco de terminología sobre Derecho Penal sustantivo o Criminal law. Como ocurre en nuestro ordenamiento (legal system), en el Common law también se habla de los elementos del delito (the elements of crime), distinguiéndose entre el elemento objetivo (actus reus) y el elemento subjetivo (mens rea). Cuando se habla del actus reus se establece como el elemento físico (physical element) que consiste normalmente en una acción. En el Derecho inglés no existe un deber general de cuidado (there is no general duty to act), así que la norma general es que una omisión (omission) no podrá constituir el elemento objetivo del delito. En cuanto al elemento subjetivo del delito, se habla de la mente culpable (guilty mind). Y dentro de éste podemos distinguir el dolo (intention to bring about a particular consequence), la culpa o imprudencia (recklessness) y la negligencia (negligence). Todo delito (offence) debe reunir ambos elementos; el fiscal (prosecutor) debe probar ambos elementos para demostrar la existencia del delito (to prove the crime). Existe una excepción, la de los delitos de responsabilidad objetiva (strict liability crimes) en los que no hay tal elemento subjetivo sino que basta con que se dé la acción. Y ello es por que el interés de la sociedad (the public interest) es más importante que los derechos del imputado (the defendant's rights).

También en el Derecho inglés podemos distinguir entre delitos de mera actividad (conduct crimes) y delitos de resultado (result crimes), en función de que la existencia de un resultado sea o no fundamental para que se cumpla el tipo. Así por ejemplo, la conducción en estado de embriaguez (driving while intoxicated) sería un ejemplo de delito de mera actividad, en el que basta con que se realice la acción para que se esté produciendo el delito con independencia de que no tenga ningún resultado lamentable.

En cuanto a los delitos, en el Derecho inglés no hay un Código Penal (Criminal Code) en el que aparezcan aglutinados todas las faltas y delitos tipificados en su ordenamiento.Hay delitos que son tipificados por leyes (statute crimes) y delitos que han sido creados o tipificados jurisprudencialmente (Common law crimes). Es el ejemplo del asesinato (murder) que fue definido por primera vez como delito en una sentencia hace ya muchos siglos.

Los ilícitos penales se clasifican según su gravedad y tipo de proceso (mode of trial), y según el objeto del delito. Según su gravedad distinguimos:
  • Summary offences, que serían similares a nuestras faltas y para las cuales el tipo de proceso es el summary trial, que un proceso en el que los jueces son los denominados magistrates (frecuentemente jueces legos-lay judges) y en el que no hay jurado (there is no jury).
  • Indictable offences, que son los delitos graves de los cuales conocerá (will be heard) un juez (a judge) y un jurado.
  • Offences triable either way: delitos menos graves que podrán ser juzgados por uno de los cauces anteriores.Un ejemplo sería el hurto (theft).
En cuanto al objeto del delito, nos permite clasificar los ilícitos penales de forma similar a como lo hacemos en nuestro ordenamiento, distinguiendo así los delitos contra las personas (offences against the persons), los delitos contra la propiedad (offences against the property) o los delitos contra el orden público (offences against the public order). Traducir los delitos o buscar sus equivalencias no es tarea sencilla, pues no tiene por qué coincidir exactamente su tipificación. Así por ejemplo el robbery inglés no coincide exactamente con nuestro robo, ya que implica el el uso de fuerza o violencia sobre las personas pero no así sobre las cosas. No obstante lo cual, podremos encontrar figuras como mínimo muy similares que nos permitirán comunicarnos con nuestros clientes. Los delitos concretos quedan ya para otra entrada del blog. ¡Esperamos que os haya resultado instructivo!

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-Aula de inglés jurídico (II): El proceso civil
-Aula de inglés jurídico (I): La profesión de abogado en Inglaterra


Imagen inicial tomada de: http://telegraph.co.uk

25 de octubre de 2012

La marca personal del abogado


El pasado 19 de octubre estuvimos en el Congreso Emprende Social Media (EmprendeSM) en el cual nos empapamos de espíritu emprendedor y grandes ideas, algunas de las cuales vamos a ir transmitiendo desde el blog. Hoy en concreto vamos a referirnos a la marca personal, eso del personal branding que posiblemente hayáis escuchado mencionar en los distintos medios, y que encaja perfectamente en la esfera del marketing jurídico. Y vamos a trasladar aquí las ideas expresadas por Óscar del Santo en su estupenda presentación, adaptándolas a nuestro contexto profesional y entrelazándolas con otras reflexiones.

Empecemos por recordar que los abogados somos en definitiva emprendedores, esto es algo en lo que siempre insistimos mucho en este blog. Y como tales tenemos dos marcas: la personal y la del despacho. Y tenemos que cultivar las dos. Las dos marcas tienen que trabajar en sincronía, es decir, no se deben contradecir. Además cultivar tu marca personal tiene de bueno que si un día dejas de ser parte de ese despacho, te permitirá ser reconocido igualmente y no ser absorbido por la marca de la empresa/despacho. Porque los clientes, ¿a quién contratan, al abogado o al despacho? En la mayor parte de los despachos (fuera de lo que son las grandes firmas que tienen una clara estrategia de marca), el cliente suele elegir al abogado antes que al despacho. Así, cuando hablamos de coherencia, nos referimos a que esa visibilidad personal no debe dejar en entredicho la profesional. Qué duda cabe que el área de contacto entre lo personal y lo profesional es muy delicada. Y qué duda cabe que lo primero que hacemos hoy en día es buscar a la gente en Google y ver qué información nos devuelve el buscador sobre por ejemplo un posible candidato a integrar nuestro equipo en el despacho o sobre un abogado que un cliente quiera contratar. Razón de más para cuidar esa marca personal. Citando a Miguel Ángel Pérez de la Manga, de Pérez and Partners: 
Los servicios profesionales tienen un alto componente de confianza, esencial en la relación cliente-abogado (no hay cliente si no confía en el abogado), y si el despacho no tiene el tamaño suficiente para que sea la marca quien genere la confianza en los potenciales clientes, serán los abogados quienes la transmitan.

Por lo tanto, es fundamental que diseñemos y cultivemos esa marca personal. Oscar del Santo nos habló de los cuatro ases de la misma: valores, estilo, objetivos y estrategia. Nos insistió en la importancia de nuestros valores, de que estos se reflejen en nuestra marca personal. En resumen, hablamos de coherencia. Pensemos por ejemplo en la foto nuestra que podamos tener en la web del despacho, esa foto puede ya decir tanto de nosotros que es una auténtica pena desaprovechar esa oportunidad. Podemos escatimar gastos en otras áreas, pero nunca en las fotos de la web.
Óscar nos habló de cinco pasos en el establecimiento de la marca personal:
  1. Diseñar una estrategia de networking y redes sociales para conseguir contactos estratégicos de calidad. Esto ha de hacerse permanentemente, tanto offline como online. Lo offline sigue siendo fundamental: se trata de acudir a congresos, impartir seminarios por ejemplo de forma gratuita para determinados colectivos que podamos tener como posibles futuros clientes, etc. 
  2. Establecer tu credibilidad y entusiasmo. Esto es la clave de todo, eres tú quien debe transmitir esos valores y hacerlos creíbles.
  3. Establecerte como referente o experto en tu área (si realmente lo eres, recordemos que esto de la marca personal va sobre ser coherente y transmitirlo). Tan sencillo como tener tu propio blog, compartir información especializada por éste u otros canales, contribuirá indudablemente a posicionarte com referente en tu área de especialidad.
  4. Identificar a los influencers. Aquellas personas que dado el número de seguidores en las redes pueden hablar bien de tí y contribuir a dar difusión a tu trabajo.
  5. Crear un ecosistema a tu medda en redes sociales. Vamos a emplear las redes para ganar visibilidad profesional, estamos de acuerdo, pero ¿todas? Identificar en qué redes y medios te interesa tener presencia y cómo vas a gestionar dicha presencia.¿Para quiénes vas a hablar? ¿Para clientes o para otros abogados?
Si queréis profundizar más en este tema, os recomendamos por ejemplo la lectura del Ebook gratuito de Óscar del Santo: Reputación online para todos que podéis descargar desde aquí.

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-Buenas prácticas en la gestión del despacho: la hoja de encargo 
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Imagen superior tomada de: http://www.modernicolas.com


22 de octubre de 2012

Buenas prácticas en la gestión del despacho: La hoja de encargo

Con independencia del tamaño de nuestro despacho, debemos siempre tener en cuenta que éste es una empresa y como tal, es importante incorporar buenas prácticas de gestión que nos ayuden a ganar en rentabilidad, productividad y eficacia. Aunque nuestro despacho sea pequeño, se hace vital, para poder crecer, que tengamos un mínimo de organización y de orden. Estas buenas prácticas de gestión, abarcan desde cómo organicemos nuestros expedientes, pasando por la decoración del bufete, hasta la manera de entrevistarnos con el cliente y de relacionarnos con él. 
Hoy nos vamos a referir, como parte fundamental de esta buena gestión, a la hoja de encargo, que es sin duda uno de los mecanismos de los que disponemos abogados y clientes para dar transparencia a la relación que nos vincula. Pese a lo importante y aconsejable que es incorporarla en nuestra relación con el cliente, son muchos los compañeros/as que no la usan, lo cual no deja de ser llamativo. Previsiblemente los motivos que hay detrás sean referidos al temor a los efectos contraproducentes que se crea pueda tener el proponer al cliente firmar tal documento. Siendo la relación abogado-cliente una relación de confianza ¿pudiera constituir una ofensa para el cliente el pedirle tal firma? ¿Atemorizará al potencial cliente el asumir un compromiso por escrito con su letrado? ¿Constituirá la hoja de encargo un problema a la hora de cobrar actuaciones no previstas inicialmente pero que se hagan necesarias en un momento dado en el proceso?

Veamos las razones fundamentales que aconsejan su uso y que hacen precisamente que los distintos Colegios de Abogados en nuestro país promuevan su uso:
  • Formaliza la relación cliente-abogado y hace prueba de la misma. El uso de la hoja de encargo sirve para poner por escrito el contrato de arrendamiento de servicios suscrito entre el cliente y su letrado/a. Reviste a la relación de un carácter más profesional y asegura que las partes son conocedoras de las obligaciones que asumen y de que se ha efectuado un encargo real de servicios que luego no se podrá discutir. Relegar este acuerdo a la forma puramente verbal incrementa sin duda el riesgo de impago al no poder acreditar de forma documental la existencia de ese vínculo contractual. Si a nuestros clientes les aconsejamos siempre poner las cosas por escrito, ¿por qué no lo hacemos los abogados cuando somos nosotros quienes suscribimos el contrato con nuestros clientes?
  • Transparencia y nitidez. La hoja de encargo dota a la relación abogado-cliente de una necesaria transparencia que el propio cliente sabrá apreciar. La propia Carta de Derechos de los Ciudadanos ante la Justicia, en su artículo 37, establece que "el ciudadano tiene derecho a conocer previamente el coste aproximado de la intervención del profesional, de la forma de pago" y a un "presupuesto previo" que contenga estos extremos, añadiendo que, para ello, "se regulará adecuadamente y fomentará el uso de las hojas de encargo profesional". Con la hoja de encargo cumplimos así con nuestra obligación de informar al cliente con claridad, desde el principio de la relación, las obligaciones recíprocas de ambas partes, y las posibles incidencias que pudieran presentarse. En la hoja habremos de especificar el objeto, plazos, la provisión de fondos y la posible condena en costas, junto con nuestros honorarios, detallando los correspondientes para todos los posibles recursos a que hubiera lugar en su caso, y su correspondiente ejecución. Todo ello con una redacción sencilla, sieno fundamental especificar en ella que todas las eventualidades que no pudieran preverse serán minutadas aparte siguiendo los criterios que establece el Colegio de Abogados. El cliente debe saber deberá abonar los honorarios devengados, con independencia del resultado del proceso,pues la obligación que asume el abogado es de medios y no de resultados, generando el derecho a la percepción de los honorarios se pierda o se gane el pleito.
  • "Educar" a los clientes en buenas prácticas. Si acostumbramos a los ciudadanos a esta práctica y a la de la provisión de fondos, la propia sociedad aprenderá a relacionarse con sus abogados, y nosotros tendremos menores dificultades y riesgos a la hora de encontrarnos con posibles impagos.
  • Uso en otros países. Es práctica común en otros paises y por tanto no debemos temer emplearla con nuestros clientes extranjeros. Por ejemplo, en Reino Unido existe la figura de la client care letter, una carta dirigida al cliente en la que el solicitor le informa claramente de sus tarifas, de las obligaciones asumidas, del derecho aplicable, etc. Esta carta ha de devolverla firmada el cliente confirmando así su conformidad con los términos de la relación entre ambas partes.
Teniendo en nuestra mano un mecanismo tan sencillo como eficaz para regular nuestra relación y facilitar el cobro del trabajo realizado, dificultando la posibilidad de que nuestros honorarios sean impugnados, no se comprende que aún sean muchos los compañeros/as que no la tienen incorporada como forma habitual de proceder. Nada nos asegura 100% que vayamos a cobrar un asunto, pero en nuestra mano está el allanar el camino estableciendo desde la primera entrevista las pautas que van a regir nuestra relación contractual.

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18 de octubre de 2012

Hijos mayores y alimentos: ni buenos estudiantes ni ninis



Autor: Juan José Reyes Gallur, abogado.
Sección de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de Málaga


Todos sabemos que teniendo en cuenta la edad y las actuales condiciones del mercado laboral, se considera conveniente mantener la pensión de alimentos de los hijos mayores de edad hasta terminar la formación, más concretamente la  académica que le permita acceder al mercado de trabajo.

El problema es hasta cuándo. En aras de evitar mantener "sine die" a los hijos mayores de edad, parece beneficioso establecer una limitación temporal con respecto a la obligación de pago de los alimentos, porque de esta forma se crea en el acreedor una motivación para conseguir un estatus económico independiente, y ello  para que se le pueda aplicar la referencia del artículo 142 Civil.

Hay sentencias, que establecen un límite de edad para fijar la causa de extinción de la obligación de alimentos y articulan distintas edades (AP A Coruña, Sec.  1ª, Sentencia de 27 de mayo de 2003. Ponente: Ilmo. Sr. D. Ángel Maria Judel Prieto (29 años); Audiencia Provincial De La Rioja, Sección Única, AC 1998\4585, SENTENCIA de 1-4-1998, núm. 174/1998 ( 27 años)  Audiencia Provincial de Palencia AC 1998\546,SENTENCIA de 24-3-1998, núm. 81/1998.( 26 años); Ap Madrid, Sec. 22, Sentencia de 3 de Julio de 2001.Ponente: Ilmo. Sr. D. Eduardo Hijas Fernández (25 años).

En Aragón, la obligación legal de prestar alimentos a los hijos mayores se extingue al alcanzar éste la edad de 26 años. (Artículo 69 del Decreto Legislativo 1/2011, de 22 de Marzo, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba con el Título de «Código Del Derecho Foral De Aragón», El Texto Refundido de Las Leyes Civiles Aragonesas (Boa Del 29))

Pues bien, tal y como mantiene la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón 11/2011 de 30 de noviembre, basándose en ese criterio legal, se acuerda que, a pesar del maravilloso expediente académico, el padre ya no está obligado a costear más estudios o carreras.

Si nos trasladamos al lado opuesto, es decir, a los que ni estudian ni trabajan, tenemos la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga, sección sexta, de fecha 19 de julio de 2012, que nos dice, con acertado criterio que: "De la interpretación conjunta de los artículos 142 y 152.5 del Código Civil,  puede concluirse, que si un hijo, ya mayor de edad,  muestra desidia en su formación, es decir, en la dedicación a los estudios necesarios para acceder al mundo laboral,  no finalizando esos estudios en un plazo razonable por no mostrarse lo suficientemente aplicado cual es el caso que nos ocupa, sin duda, cesa la obligación de los padres en orden a los alimentos, ya que no puede imponerse a unos padres que sean víctimas de la mala conducta o inaplicación del hijo".

En esta materia, como casi siempre en el derecho de familia, cada caso ha de obtener una respuesta personalizada, pero no estaría de más adecuar, una vez más el Derecho Común al Derecho Foral, y trasladar las novedades que allí se han introducido, al objeto de dar una mayor seguridad jurídica al justiciable.

15 de octubre de 2012

Aula de nuevas tecnologías para abogados (II): Google places


Si en nuestra anterior entrada sobre nuevas tecnologías hablábamos del servicio de Alertas de Google, esta semana vamos a dedicar esta sección a una herramienta igualmente sencilla y muy útil, en este caso para posicionar nuestro despachos en Google cuando alguien haga una búsqueda de servicios que nosotros facilitemos.

Hemos ido a Google y hemos realizado la siguiente búsqueda: abogado Málaga. La búsqueda nos da los siguientes primeros resultados (que es donde interesa estar):

 
Si analizamos dichos resultados, veremos que tras los enlaces patrocinados, que son los que aparececen en el recuadrito rosa y que son los que pagan por estar en esa posición, aparecen primero nuestro Colegio de Abogados, posteriormente Roji Abogados, Ribera Abogados y  de nuevo Roji Abogados con su otra web www.suabogadoenmalaga.es. Veréis que a la derecha de esos enlaces aparecen sus posiciones en el mapa. ¿Qué os lo que ocurre aquí? ¿Por qué aparecen en primeras posiciones estos despachos? Pues la respuesta es que están dados de alta en Google Places con esas palabras clave "abogado" y "Málaga". Al ser un servicio de Google, el buscador te premia posicionándote mejor en los resultados de búsqueda, indicando tus datos de contacto y tu ubicación en el mapa, lo cual es extremadamente útil. 

Por tanto, nuestro consejo de hoy es dar de alta nuestro despacho en este servicio y vamos a describir los sencillos pasos para hacerlo:
Primer paso: Al igual que pasara con la creación de alertas, para usar este servicio de Google has de tener una cuenta asociada, ya sea Gmail u otra. Si no la tienes, crearte una cuenta en Gmail es rápido y sencillo. Una vez hecho esto, el primer paso es acceder al siguiente enlace para poder realizar el alta y hacer clic en Get started now (empezar ahora). Introduce tu correo y tu contraseña y ya estás dentro de la página de Places.


Segundo paso:  Una vez que estés dentro de la página verás el recuadro de selección de país y número de teléfono;introduce el número correcto de tu despacho ya que existe la posibilidad que os llamen para verificar algunos datos.


Tercer paso: Verás que aparece un formulario que deberás completar con toda la información de interés de tu despacho, siendo muy importante las palabras clave por las que te pueden buscar. Completa también el formulario con tu horario de atención al público, fotos profesionales, etc, en fin, todo lo que entiendas de utilidad como datos de contacto profesional dentro de de las posibilidades que te ofrece el formulario. 


Cuarto paso: Cuando termines con el formulario y revises los datos por si te has equivocado en algo, confirma el formulario y lo siguiente es que te indicarán la remisión de una carta por correo ordinario a la dirección profesional que hayas facilitado. En esa carta que recibas en un plazo de unas 2-3 semanas, y que es la manera que emplea Google para comprobar que de verdad estás donde dices estar, recibirás un link de verificación y un código PIN. Una vez introducido, ya está confirmado y tu despacho aparecerá en Google Maps en el plazo de unas 6 semanas (o incuso antes).

Como véis es sencillo y es una herramienta que está ahí para ser utilizada, una vez más de forma gratuita. Dado que ya casi todo lo buscamos en Google, la posibilidad de situarnos en la primera página de resultados es clave. Ya sabéis lo que se dice de la segunda página de Google, que es el mejor lugar para esconder un muerto, ¡porque nadie la mira!

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-Aula de tecnología para abogados(I): Las alertas de Google
- Protección de datos: una obligación de todos


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11 de octubre de 2012

La estrategia de asistir a congresos



La próxima semana (días 18 y 19 de octubre) se celebra  el 8º Congreso Jurídico de la Abogacía Malagueña y aprovechamos esta ocasión para valorar la importancia estratégica de acudir a este tipo de eventos dentro de nuestro plan de marketing jurídico (ese plan, que si aún no tienes, sería interesante que empezaras a esbozar).
Vamos a analizar brevemente los motivos fundamentales que deben llevarnos a asistir a este tipo de eventos jurídicos:
  • Actualización. Los congresos son, en primer lugar, una oportunidad para estar al día de tendencias, novedades y por tanto de ponernos al día en cuestiones muy variadas. Si tomamos como ejemplo el programa de nuestro inminente congreso: podremos asistir a todo tipo de ponencias desde las muy prácticas como "Lo que debes saber y poner en práctica en tu despacho" o "¿Por qué pierdes clientes?", pasando por la plena actualidad como "El juicio bancario" o "Las reclamaciones de perjudicados por productos financieros" o las que nos abren nuevos horizontes como "El marco jurídico de la representación de deportistas" o "Guía práctica del Arbitraje: 50 preguntas y respuestas clave". Éstos son sólo algunos de los temas que se van a abordar en este congreso en particular concreto, en el que podrás elegir ponerte al día en las distintas ramas del Derecho y tendrás la oportunidad de escuchar la actualidad de manos de jueces y magistrados, abogados de otros Colegios, profesores y catedráticos, registradores, etc. Lo bueno de los congresos es que el comité organizador siempre se va a encargar de traer a los mejores para elaborar un panel lo más atractivo posible. En el  caso de nuestro congreso, son las diferentes Secciones las que hacen la propuesta de temas y ponentes buscando siempre traer lo último en cada área.
  • Oportunidades de contactos profesionales. A los congresos asiste una pluralidad de personas que son potenciales colaboradores, proveedores o clientes, de fuera y de dentro. Es una oportunidad única para el intercambio de tarjetas, para entablar alianzas profesionales, para comercializar tus servicios. De hecho, y dado que hoy en día casi todos los congresos se graban y o bien se retransmiten en directo en streaming o bien esas grabaciones están disponibles con postrioridad, quizá sea esta oportunidad de encontrar nuevas fuentes de negocio la que mas quepa destacar de moverse por este tipo de jornadas. Además, es también la ocasión de poder abordar en persona a ciertos especialistas y poder formularles preguntas, ya sea durante sus intervencines o bien luego en los pasillos o en los almuerzos. 
  • Salir del despacho. Abrirse a nuevas posibilidades, no quedarnos en nuestro despacho encerrados, dejarnos ver, dar imagen de actualidad, ser proactivo, estar al día. Los congresos a veces son una manera de abrir los ojos, un lugar para la reflexión, para tomar decisiones sobre nuevos caminos profesionales. Son, en resumen, un hervidero de ideas. Son además, en muchos casos, una oportunidad para viajar y para mirar al mundo con otros ojos, con lo positivo que esto tiene también siempre. Una ocasión también para romper con la rutina y volver cargado de propósitos y propuestas. 
Estar al día de la actualidad de congresos es fácil creando alertas en Google como ya os mostramos en esta entrada  anterior. Y para los malagueños, tenemos ahora una ocasión única, este lo tenemos en casa, ¿te lo vas a perder?


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8 de octubre de 2012

Abogado, ¿profesión de alto riesgo?


Autor: Pedro Durán Morgado, abogado.

Dice una de las máximas del Consejo General de la Abogacía que “Sin abogados, no hay justicia”. Y no puede ser más verdad, ya no sólo por las situaciones formales en las que las leyes obligan a nuestra participación, sino porque nuestra labor, lejos de ser estrictamente profesional, es, aunque a veces no queramos, algo más.

Y dice también nuestro máximo Órgano de representatividad, que uno de los principales valores de la Abogacía Española es la “confianza /tranquilidad”. Se refiere, seguro, a la que debemos proyectar a nuestro cliente en nuestra tarea. Pero, ¿alguien nos garantiza esa tranquilidad y confianza a nosotros? Puede resultar un poco desorbitado hablar de una profesión de alto riesgo (no trabajamos en una mina, ni en una central nuclear en Fukushima, ni siquiera apagamos fuegos de verano, al menos, física y tangiblemente hablando), pero no puedo dejar de pensar en los acontecimientos de los últimos meses en los que un compañero de Málaga y una compañera de Granada han sido asesinados a manos de ex clientes simplemente porque no estaban “contentos” con el resultado de nuestro trabajo o por pensar que todos somos potentados económicos y que tenemos nuestros despachos repletos de euros.

Sirva esta reflexión como humilde homenaje a Salvador Andrés Reina y Rosa Cobo, que murieron sólo por trabajar en lo que les gustaba, y que nos hace, en determinados momentos, estar alertas ante estos comportamientos, sobre todo, en estos tiempos de continua crispación y dificultades en que nos ha tocado vivir.

¿Vamos a tener que analizar con lupa a cada cliente potencial que llegue a nuestro despacho? ¿Vamos a tener que contratar detectives privados que sigan a nuestros clientes si vemos un atisbo de sospecha en ellos?, ¿o, simplemente, vamos a firmar hojas de encargo con personas que vengan bien vestidas a nuestro lugar de trabajo y nos den buenas “sensaciones” y no nos den motivos para temer algún comportamiento violento?  Pues no, ni lo debemos hacer, ni lo podemos hacer; y no podemos porque nunca debemos olvidar nuestra labor de servicio público  ;no, porque nuestra profesión nos enseña que las apariencias engañan y que debemos fundamentar y probar todo para conseguir el resultado deseado; y no, porque seguro que con esta actitud no trabajaríamos nunca.

Nuestra relación con los clientes, en muchos casos, más allá de ser puramente profesional, entra en otros ámbitos que nos hace crear ciertos vínculos; y eso es peligroso y a la vez necesario, porque debemos conocer bien al cliente para llegar al fondo de lo que vamos a defender, para que con esa confianza de la que habla el Consejo de la Abogacía, nos cuente la verdad que debemos defender, lo que hará más real nuestro trabajo y podremos no engañar a nadie si no sabemos o no queremos dirigir un caso por múltiples razones.

Pero de ahí a que el cliente piense que esa relación es señal de obligación más allá de nuestra labor profesional y diligente que todos debemos cumplir, y que no ganar un caso (que, en última instancia, en un gran porcentaje no depende de nosotros, al haber más figuras en el devenir procesal), les dé derechos para amenazarnos, agredirnos y/o asesinarnos, hasta ahí, hay todo un mundo.
Ya estamos suficientemente mal vistos y tenemos mala imagen por culpa de juicios sociales paralelos que nos asocian a clientes asesinos, pederastas y demás, simplemente por ser sus abogados defensores, una figura que la ley obliga a intervenir, ya sea pagado por el cliente o por turno de oficio, abogados estos que quizá, pierden más que ganan en un caso de este tipo.

Es más, nuestra labor es poco agradable en muchas ocasiones. Sin ir más lejos, ahora habrá un compañero o compañera que, seguramente de oficio y siendo un plato de mal gusto para él o ella, tendrá que asistir al asesino de nuestra compañera Rosa y deberá hacer todo lo posible para que a ese desalmado (por no llamarlo de otra manera) tenga el mejor tratamiento procesal posible y la condena sea la menor en virtud de sus explicaciones y su defensa de algo que, a nivel personal y social, sería indefendible. 

Pero somos, ante todo, y debemos ser, profesionales. Acabo con lo que dice la Carta de Derechos de los Ciudadanos ante la Justicia del Ministerio de Justicia, que en su título tercero nos impone una conducta deontológicamente correcta, y se establece un claro derecho a que el cliente esté informado. Esto lo tenemos claro desde el primer curso de la carrera. Pero también va siendo hora de que alguien informe de nuestro trabajo y que dejen de zarandearnos a las entradas de los juzgados cuando son juicios de alcance social o de disputas entre familias; que dejen de pintar nuestros coches; que dejen de amenazarnos; que dejen de acercarnos micros de medios de comunicación que sólo quieren amarillismo y titulares no muy ciertos, y que se respete un trabajo que no es más que un servicio a la sociedad por el que, por supuesto, cobramos porque lo hacemos con diligencia , aunque, eso sí, muchas veces, tarde y mal, y no sabemos si en algunas ocasiones compensa tanto descontento y riesgo.


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Imagen superior tomada de http://www.abogacia.es