6 de septiembre de 2012

Sinergología: el lenguaje no verbal


David Ganuza y Juan Antonio Ruiz

Antes del verano la sección de Gestión de Despachos organizó un interesante taller gratuito sobre interpretación del lenguaje corporal, para el cual tuvimos la suerte de contar con la presencia de David Ganuza (de ESSIN) discípulo de Philippe Turchet, el padre de la sinergología.
Esta ciencia analiza e interpreta los gestos y micromovimientos o actitudes corporales que adoptamos de forma no consciente. David nos explicó que hay gestos de los que somos totalmente conscientes (parar un taxi), gestos semiconscientes (no eres conciente pero cuando alguien te lo indica te das cuenta de ellos) y no conscientes: son los que por más que alguien nos diga sobre ellos no podemos evitarlos (por ejemplo, dilatación de pupila). La sinergología se concentra en los gestos no conscientes y en algunos semiconscientes.
Ya Darwin habló de que ciertos gestos (sobre todo faciales) eran universales.  Posteriores antropólogos decían que predominaban los gestos culturales. Ekman siguió inicialmente esta línea pero luego empíricamente se decantó por la teoría de Darwin. Su discípulo Matsumoto lo universalizó comparando los gestos faciales de invidentes paralímpicos con los de los juegos olímpicos. 
La sinergología presenta un método científico detrás de su forma de trabajo, aunque es una ciencia que lleva  sólo 20 años. Esta ciencia trabaja unos aspectos muy puntuales.  Cada pensamiento que tenemos provoca unos gestos y en base a esto, ellos han creado un sistema de codificación de gestos no sólo faciales sino de cualquier parte de nuestro cuerpo.  No sólo se mide la diferencia entre lo que se dice y lo que ha cruzado como pensamiento sino el grado de coherencia. Los sinergólogos trabajan más con hemisferios corporales, miran las reacciones corporales más desde una forma anatómica que psicológica. Están más basados en la neurociencia, consideran que el origen de todo está en el cerebro. 
Así, nos explicaba David que cada hemisferio cerebral tiene funciones distintas y físicamente actúan en cruzado. El izquierdo tiene un pensamiento más lineal,  es el del control y lo tenemos reflejado en la parte derecha de nuestro cuerpo. El derecho es más holístico, no tan lineal ni estructurado y se manifiesta en la parte izquierda de nuestro cuerpo. Se puede saber si una persona es más de hemisferio derecho o izquierdo, que parte está más activa en cada momento simplemente viendo qué mano está más activa.  
En cuanto a los gestos del rostro, David nos dió pistas y nos mostró ejemplos visuales y reales de políticos y personalidades. Por ejemplo, cuando tengo cierto estrés emocional mi ojo izquierdo se contrae (parte derecha del cerebro, más emocional).  Una situación de felicidad lo que hace, en vez de contraer el ojo izquierdo, es vasodilatarlo. El ojo derecho se contrae cuando una situación es estresante pero no emocional. El cansancio físico también se refleja en reacciones inconscientes.  Una mano izquierda metida en el bolsillo puede querer decir que tu parte emocional no quieres tenerla presente en ese momento y tenerla escondida. 
Lo primero que tenemos que hacer es fijarnos en los hombros y el torso: ¿se quiere comunicar nuestro interlocutor con nosotros? Si su torso y hombros se dirigen a nosotros es que sí. No hay que perder de vista los elementos sistémicos, que muchas veces influencian los gestos (por ejemplo, una ventana en la habitación puede condicionar nuestros gestos). El eje de la cabeza también nos da información, su dirección. El cruce de brazos se aprende de niños y es inherente y si intentamos cruzarlos a la inversa es muy difícil. Sin embargo en una situación de estrés podemos hacerlo perfectamente sin dificultad. Por otro lado, sentado en una misma silla puedo adoptar 9 posturas distintas. Y cada una de ellas nos da información.  Por ejemplo, atrás derecha significa que se está reflexionando.

Todo esto son factores que no se pueden condicionar porque habría una falta de coherencia que nos delataría. Se busca mejorar la comunicación,  ser más auténtico para llegar antes a acuerdos. David nos señaló que no es nada fácil detectar la mentira. Los sinergólogos pueden estar en un 75% de acierto en detectar la mentira en vivo.  La palabra mentira es muy coloquial y todos mentimos como mínimo dos veces cada diez minutos y está demostrado. Para la sinergología es más importante lo que no verbalizas que lo que verbalizas y es mentira. 

Hasta aquí algunas pinceladas de todo lo que nos mostró David en su ponencia, el cómo aplicarlo profesionalmente con clientes o testigos  ya es otra cuestión bastante más compleja, pero lo cierto es que el ponente consiguió intrigarnos y mantener nuestra atención toda la tarde.

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