18 de junio de 2012

Productividad vs multitarea






¿Consultas tu móvil mientras caminas por la calle? ¿Contestas un email mientras hablas por teléfono en tu despacho? ¿Olvidas con frecuencia las conversaciones mantenidas con clientes, amigos o familiares? En definitiva, ¿realizas o intentas realizar permanentemente varias cosas a la vez de forma continuada?
La tan meritada multitarea que se ha instalado con fuerza en nuestras vidas y a la que nos hemos entregado sin rechistar, es un gran obstáculo para la productividad real y para disfrutar de nuestro trabajo. No poner nuestra atención plena en aquello que estemos realizando en cada momento no puede traer buenas consecuencias en cuanto a la calidad del trabajo que estemos realizando o de las relaciones (profesionales o personales) que estemos entablando. Hemos aceptado la idea de cuanto más mejor y posiblemente muchos acusen desde hace tiempo síntomas y hayan experimentado consecuencias poco agradebles de esta nueva forma de funcionar: irascibilidad, olvido de un plazo para presentar un escrito, dependencia del teléfono móvil o pensar constantemente en lo siguiente que tengo que hacer cuando termine esto que estoy haciendo ahora mismo.
Esperar no está de moda, ahora todo nuestro tiempo tiene que ser productivo. Y el smartphone es nuestro tamagochi insaciable: ¿Que hay cola en la frutería? No pasa nada, consulto mis mails. ¿Que tengo que esperar a alguien? Ningún problema, consulto Facebook en mi móvil. Me despierto por la mañana y lo primero que hago es ver cuántos mails tengo y consultar Twitter... 
No es de extrañar que desde hace ya unos años una pequeña minoría en el mundo haya empezado a rebelarse contra la cultura de la prisa, por medio del movimiento Slow. En el libro "Elogio de la lentitud", el periodista canadiense Carl Honoré hace un repaso de los distintos ámbitos de nuestra vida en los que el culto a la velocidad está haciendo mella, y realmente son todos. El libro, lejos de ser un manual de autoayuda, es una lectura muy recomendable como llamada de atención y punto de partida para empezar a plantearse bajar el ritmo.
La realidad es que la multitarea es la forma menos productiva de trabajar, hace que disminuya la calidad de nuestro trabajo, no hay concentración real en lo que hacemos y afecta inevitablemente a nuestro estado de ánimo y a nuestras capacidades intelectuales. Como siempre se ha dicho: quien mucho abarca poco aprieta.
Algunas pautas para dejar de ser multitarea:
  1. Vuelve a ser monotarea: tan sencillo y evidente como práctico y necesario. Concédete permiso para realizar sólo lo que estés haciendo en cada momento y piensa que es lo único que tienes que hacer en todo el día. Si te mandan un whatsapp mientras estás enfrascado en una tarea, espera a terminarla para enzarzarte en una conversación diferente.
  2. Prioriza varias veces al día: no todo tiene que ser realizado ya. Seguro que si lo haces mañana o pasado, no habrá diferencia. No tienes que contestar todos los mails recibidos hoy de forma inmediata; hay que volver a educarnos en respetar los tiempos de respuesta pues son muchos los mails que todos recibimos a diario.
  3. Limita tu acceso al correo electrónico: no chequees tu móvil cada 5 minutos. Puedes reservar momentos concretos para el correo. Hay personas que no lo consultan en días; no es esa la sugerencia, pero consultarlo compulsivamente tampoco.
  4. Concédete tiempos para pensar: para tí, en definitiva, para conectar contigo mismo y reflexionar sobre tu vida. Los tiempos de silencio son fundamentales. 
  5. Recupera el placer de esperar: si estás en la frutería, escucha a la gente, aprende de lo que ves.
  6. Recupera el placer de no hacer nada.
  7. Respeta tus horarios: como abogado, es difícil marcharse del despacho y vencer la tentación de seguir adelantando trabajo para mañana. Pero mañana haremos lo mismo con el día siguiente y el siguiente con el próximo. 
La realidad es que prácticamente no hay nada tan importante que no pueda hacerse mañana (con la excepción de un plazo que nos venza inminentemente) y que siempre tendremos tareas pendientes en la lista. Como dice un refrán inglés: hoy es el mañana por el que nos preocupábamos ayer.  Apuesta por la calidad frente a la cantidad, vuelve a ser monotarea, ¿te atreves?

 Imagen inicial tomada de: http://spiritwomen.blogspot.com.es

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