2 de mayo de 2012

Reflexiones de una letrada penalista


Tras el último Café Críminis, que referimos en nuestra anterior entrada, le pedimos a María Dolores López Márfil que nos diera su particular visión sobre la presentación de Ignacio Gordillo. Se abre el debate.

Autora: 
María Dolores López Marfil.
Abogada.

 
La tarde del jueves 26 de abril la pasé en nuestro Colegio de Abogados, ya que tuve la suerte de poder asistir al Café Críminis, la charla corrió de la mano de un compañero, Don Ignacio Gordillo, que además es Fiscal en excedencia.
Actualmente viste toga y ejerce en el despacho Martínez- Echeverría en Marbella.
He de decir que me pareció muy amena y práctica su conferencia pero también debo reconocer que la mayoría de los consejos que nos regaló no son prácticos. Vamos a ver, prácticos si son, en realidad me refiero a que son impracticables porque aunque nosotros, los letrados de a pie, queramos hacerlos valer, de nada valen. De sobra sabemos que no somos los letrados quienes llevamos la voz cantante, sino los Jueces o Magistrados, los que admiten y deniegan prueba, los que siguen con el procedimiento o lo archivan y los que tienen la potestad de tomar todas las decisiones procesales, que nos vendrán bien a los letrados o no.
Nos decía Ignacio que agotemos la instrucción, que no nos durmamos en los laureles y que pidamos toda la prueba que consideremos necesaria. Yo llevo algo más de 24 años de Letrada rasa llevando procedimientos penales, entre otros, y puedo decir que soy incansable, que no me cunde el desánimo, aún ahora, y los que me conocen lo saben; pero he de admitir que mucha prueba y muy necesaria, se inadmite a los letrados. En mi experiencia, por el contrario, jamás he visto denegar prueba alguna al Ministerio Fiscal. ¿Será que tiene que probarse la culpabilidad y no la inocencia y nosotros-los letrados- todavía no nos hemos enterado? De hecho, tengo en mi poder una Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga, cuya sección no voy a desvelar, donde se me reclama, siendo letrada de la defensa, el no haber llevado el testigo de cargo (de la acusación).
Cierto que el respeto es muy importante, como así advirtió Ignacio y creo que todos los sabemos, que guardar las formas y mostrar el respeto debido a todas las partes es la mejor manera de actuar, pero a veces también se nos falta a nosotros. Empezando por nuestra entrada en sala, donde nos hacen sentirnos como intrusos que vienen a dar la lata, como por el trato que recibimos a veces por los testigos o partes contrarias, que son permitidos por el Juez o Magistrado de Sala, gozando también el Fiscal de esa posición superior a nosotros, los letrados. Llevan toda la mañana en sala, conversan, dirimen, intercambian opiniones y yo diría que hasta “confabulan” y cuentan chascarrillos con Su Señoría y porqué no, hacen una evaluación de lo que ha sido el juicio y de la calidad del letrado y las partes, en cuanto salimos de sala.
Pero lo cierto es que la maquinaria jurídica sin letrados no funciona, le pese a quien le pese y debemos seguir “dando la lata”, y cumpliendo con nuestra sublime función de defender a ultranza los intereses de nuestros clientes, que son los que, al fin y al cabo, nos pagan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos aquí tu comentario. ¡Gracias por participar en la conversación!