13 de mayo de 2012

Abogados, traductores e intérpretes



Existe una percepción generalizada de que traducir o interpretar son tareas sencillas. ¿Eres traductor? Entonces, te será sencillo traducir este texto. Y la realidad es, que al igual que en nuestra profesión, el trabajo de traductor o intéprete requiere documentación y tiempo para lograr buenos resultados. Esto es sin duda más acuciante cuando de temas jurídicos se trata. Como abogados que encargamos la traducción de un texto jurídico o solicitamos la intervención de un intérprete en un proceso judicial o en una transacción determinada, no debemos olvidar que los juristas somos nosotros. El traductor es un profesional de la traducción (y el intérprete de la interpretación) y como tal, se documentará para poder abordar con éxito la labor encomendada, pero debemos estar prestos a aclararles conceptos y nuestras instrucciones deben ser claras. Existe un desconocimiento muy generalizado de la labor de estos otros profesionales que nos son tan necesarios. En ocasiones contadas hay juristas-lingüistas, es decir licenciados en Derecho que se dedican a la traducción. También existen traductores que han decidido especializarse en la traducción jurídica. Pero no suelen ser los casos más frecuentes. Lo normal es que encarguemos estos servicios a profesionales que lo mismo abordan una traducción de un contrato que interpretan en un congreso médico o de nuevas tecnologías. La clave está en poder documentarse y en tener una línea de comunicación con el cliente (nosotros en nuestro caso) que les permita trasladarnos sus dudas concretas, si las hubiere.

Si nos centramos en la interpretación en el marco de un proceso judicial, son múltiples las situaciones en las que por desconocimiento por parte de los operadores jurídicos, se genera indefensión al acusado de origen extranjero por no exigir unas condiciones mínimas. Así, por ejemplo,no es lógico que el intérprete sólo le interprete al acusado las preguntas directamente dirigidas a él durante la vista. ¿Qué pasa con el resto del juicio? Es de exigir que éste le sea interpretado: las declaraciones de los testigos, las de los peritos, etc, por medio de una técnica de traducción que se denomina susurrada (chouchotage). La realidad es que esto depende de que el juez lo permita o no, pues dicha técnica puede resultar molesta.Si bien, es fundamental.

Gracias al trabajo de la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ), el TSJ de Madrid acaba de aprobar unas recomendaciones para mejorar la traducción e interpretación en los procedimientos judiciales. Esto sienta un precedente fundamental para velar por la calidad del trabajo de estos profesionales y, en definitiva, evitar la indefensión de los justiciables. Son cuestiones básicas como por ejemplo, que puedan tener acceso a los autos antes de proceder a interpretar en un juicio. No podemos exigirle a la intérprete que sepa, por ejemplo, que es la receptación de bienes. Necesitan poder tener acceso a las diligencias y poder prepararse antes, al igual que lo hacemos nosotros, que no vamos a un juicio sin haberlo preparado antes. Os enlazamos las recomendaciones aquí, no dejéis de leerlas.
Dibujo de Sarah Quijano, intérprete judicial en Málaga

5 comentarios:

  1. Maravillosa declaración de intenciones. Chapeau y ojalá muchos sigan vuestro ejemplo. Gracias.

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  2. En mi opinión, este artículo comete el error más común de alguien que encarga una traducción: no pensar en la especialización del traductor. Si queremos asegurarnos de que vamos a tener una traducción de calidad, una de las cosas en las que tenemos que fijarnos es en que el traductor sea experto en la materia de la que se trata. No es lo mismo traducir un manual de un aerogenerador, que una sentencia legal. Por eso, para lo primero habrá que contar con un ingeniero, y para lo segundo con un abogado. Y si no fuera posible, al menos con un traductor experto en la legislación del país del que se trata. En nuestra Agencia de Traducción tenemos eso muy claro, y lo primero que hacemos cuando comenzamos a trabajar con un cliente o en un proyecto determinados, es crear un equipo de traductores y revisores expertos en la materia. De otra forma, no podríamos asegurar la calidad que ofrecemos.

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    1. Estimado Ignacio, me gustaría decir que un Ingeniero es un ingeniero, no un traductor ni un intérprete y un abogado un abogado, no un traductor. De la misma forma que un traductor no podría ser abogado ni ingeniero. Cómo se nota que en tu agencia no sois traductores de formación, sino no escribirías una barbaridad de esa índole. Creo que la labor de los traductores está infravalorada y a menudo se cree que es algo que cualquiera puede realizar. Aunque sí creo que un filólogo pueda traducir, descarto la idea de que un científico pueda dedicarse a este trabajo que, aunque pluridisciplinar, no deja de ser ante todo lingüístico. Es por ello mismo que un traductor ha de mejorar su cultura general todos los días. No obstante, he de admitir que la situación perfecta sería aquella que permita al traductor especializarse en un ámbito y dedicarse a traducir textos de ese ámbito pero, como bien sabemos, las realidades del mercado son otras e impiden al traductor poder vivir de traducciones de textos de una única especialidad. En comparación con otros países extremadamente desarrollados en cuanto a traducciones e interpretaciones, como Canadá, en España estamos aún en la edad de piedra. A diferencia del país citado, ni siquiera disponemos de un Colegio de traductores e intérpretes que pueda garantizar la realizaciones de las traducciones por profesionales titulados. Para mí es una idea tan disparatada como pretender que un traductor realice la labor de un abogado para un inculpado extranjero con el pretexto de que el abogado no habla el idiomas. Realmente espero que algún día las cosas lleguen a cambiar en España para que muchos de nosotros dejemos de leer traducciones mediocres y baratas realizadas por "traductores" de pacotilla con otra -o ninguna- formación ajena al mundo de las letras. Lo único que me consuela por ahora es que las interpretaciones simultáneas siguen siendo casi exclusivamente monopolio de los intérpretes.

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  3. ¡Gracias a Idiomáticamente por su comentario! Entre todos podemos lograr una mejora significativa de los resultados, sin duda.

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  4. Gracias Ignacio por tu comentario y abrir el debate más profundo. Indudablemente tienes razón, eso es lo idóneo. El artículo está escrito sin embargo desde la realidad de la práctica existente, pues en muchos casos, la especialización es un lujo o bien una empresa a la que no todos se arriesgan, por motivos de diversa índole.
    Además, tú dices el error lo comete el cliente, por no buscar la especialización del traductor. Quizás exigirle al cliente esto no sea el camino. Los mundos profesionales ajenos nos son en general desconocidos, es como cuando vas al médico de cabecera y éste es quien te deriva a un especialista determinado, creo que no se le puede exigir ese conocimiento al paciente. Aún así, sí estoy de acuerdo en lo necesario de dar a conocer la labor de los traductores e intérpretes (en la línea de esta entrada) con el fin de mejorar los resultados en general.
    Por otro lado, si nos centramos en la interpretación y no sólo en la traducción, no es precisamente fácil (por no decir imposible) encontrar a abogados que interpreten.
    En cualquier caso, aplaudimos la política de vuestra agencia. ¡Gracias por aportar con tu comentario!

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